En su reposo. 02/04/2022. T15. E12.
“Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él”.
1 Reyes 12:8
Consejos
Aunque Dios ya había designado que la nación se dividiera por causa del pecado de Salomón, la historia de esta separación no deja de ser una gran lección sobre la forma de abordar los consejos que se reciben.
Roboam parecía tener intención de escuchar las diferentes opiniones sobre el tema que se le presentó por boca de Jeroboam y algunos líderes de la nación.
Su llamado a los ancianos de la nación aparenta ser una disposición sabia para escuchar la voz de la experiencia.
Pero la Biblia parece mostrarnos que la influencia de sus compañeros de vida pudo más que la experiencia de la generación que había servido durante los años pasados.
Esta batalla generacional no es algo nuevo entonces.
Y ni siquiera la Biblia intenta rivalizar los consejos por causa de la edad, sino que se centra en la falta de habilidad de Roboam para distinguir el valor de cada consejo.
Por supuesto que la juventud del rey y de sus amigos jugó en su contra, pero el más grande error fue la forma en que el nuevo líder de la nación valoró los consejos recibidos.
No todo lo que la generación joven ofrece es malo; por el contrario, su visión fresca es necesaria para renovar la vida de una nación o de una institución.
Y no todo consejo anciano es pertinente, sobre todo cuando aquellos avanzados en edad han dejado que la costumbre se vuelva ley en su forma de trabajar.
Así que es responsabilidad de quien recibe el consejo aquilatar esta verdad y buscar seguir el consejo que sea más útil para todos los involucrados.
Roboam no hizo así, sino que permitió que la influencia de su amistad y compañerismo nublaran su juicio; así como su ego, que fue alimentado por el consejo de los jóvenes.
Incluso, podría afirmarse que el haber escuchado a unos y otros muestra cierto grado de inteligencia en el rey, pues bien haremos en escuchar “segundas opiniones “ respecto a decisiones que debamos tomar.
Pero al final, es cada persona la que tendrá que asumir la responsabilidad de decidir lo que haya lugar en su vida. Y he aquí la más grande lección que nos ofrece esta historia.
Consultó a los ancianos, y a los jóvenes, pero no consulto a Dios.
Y convencido de su propia capacidad de decidir, decidió pensando en si mismo y no en los demás.
Decidió pensando en su imagen, en su autoridad, en su poder, en su posición.
Pero jamás pensó en su pueblo, aquellos a quienes servía, porque no se quiso ver a sí mismo como siervo de la nación sino como su superior.
Todo consejo que recibimos ha de ser considerado a la luz del beneficio que este traerá; y sin duda, el mejor consejo será aquel que nos permita ser de utilidad a otros, antes que servirnos de los demás.
Un corazón consiente de esta realidad, podrá distinguir entre los consejos, sin importar el origen de estos, para escoger aquel que le permita servir antes que ser servido.
Que haya en nuestro corazón la disposición de escuchar consejos, incluso aquellos que de entrada no sean de nuestro agrado.
Y que después, en íntima consulta con nuestro Señor, busquemos seguir el consejo de aquellos que nos inviten a ser útiles y a bendecir a quienes nos rodean.
Así honraremos al Señor y seguiremos su ejemplo para gloria de su nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz