En su reposo. 15/11/2022. T23. E33.
"¿Por qué contiendes contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones".
Job 33:13
Contender
Contender es discutir, pelear, debatir de tú a tú.
Contender es una reacción natural del hombre, en ocasiones tiene razones de peso para pelear, defender sus derechos, luchar contra una injusticia, ayudar a otros a salir del error. Pero ese no es el caso de nuestro pasaje.
Eliú recrimina a Job que contiende contra Dios. En otras palabras, que se puso a pelear contra Dios.
Todos en algún momento hemos confrontado a alguien, incluso, los más atrevidos, han llegado a cuestionar a personas en autoridad por encima de ellos; pero Job pertenece al club de los que se han atrevido a contender contra Dios mismo.
¿Qué es lo que lleva a una persona a contender con el Todopoderoso?
Frustración, desesperación, quebranto, justo todo aquello que había estado experimentando el patriarca.
Y sin embargo, nada de eso justifica la actitud de Job, como no es justificable la de cualquiera que se ponga al tú por tú con Dios.
Entendible sí, justificable no.
¿Por qué no es justificable? Porque Dios "no da cuenta de ninguna de sus razones"
No puedes debatir con Dios porque él no tiene obligación alguna de contestar nuestros cuestionamientos.
Es simplemente imposible contender con él. Para poder hacerlo necesitaríamos una base de autoridad, o de derecho para poder asirnos de eso y pelear, pero ante Dios ni autoridad ni derechos.
Él es Señor y Soberano del Universo, no hay criatura en el cosmos que pueda debatir su autoridad o que tenga derechos ante su poder.
Entre más rápido aprendamos esta lección, más sabiamente evitaremos entrar en una inútil discusión con alguien que no tiene absolutamente ninguna obligación de darnos sus motivos, y mucho menos excusarse por sus acciones.
¿En dónde nos deja esta verdad? ¿Será que no es posible entonces apelar a Dios en ningún momento?
El problema no es la presentación de nuestro sufrimiento o nuestra condición humana débil y necesitada de ayuda.
El problema es la actitud altanera y presuntuosa con que nos presentemos ante él exigiendo explicaciones o demandando respuestas.
Esta es una de las muchas cosas que Job no sabía y que nosotros podemos aprender de su historia para nuestro crecimiento espiritual.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz