En su reposo. 17/01/2022. T13. E2.
“Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres”.
1 Samuel 2:26
Contrastes
El versículo escogido para este día resalta por el contexto que lo rodea.
El crecimiento del niño milagro destaca por ser aceptado en su testimonio por Dios y por las personas que lo conocían.
De alguna manera los pocos años que había pasado con su madre y su familia lo habían moldeado lo suficiente para desarrollar un carácter que admiraba a quienes le conocían.
Y esto era todavía más notable por vivir rodeado por un medio religioso plagado de hipocresía, falsedad, perversidad y apostasía doctrinal y moral.
Todo esto no solo ocurría en el contexto del libro de Jueces, a cuya línea cronológica pertenecen estos primeros años de la vida de Samuel, sino que ocurría ¡en la misma casa de Dios!
El mal había penetrado todas las esferas de la vida de Israel, incluyendo el espacio mismo de la comunión con Dios.
Pero en medio de todo ese mal, un niño resaltaba por su buen testimonio; lo cual, como ya se ha dicho, se notaba más por estar rodeado de tanta maldad.
Y es que ese es el llamado de los hijos de Dios.
La condición a nuestro alrededor no puede ni debe ser excusa para contaminarnos con el pecado de otros.
Sí es posible vivir en el mundo actual, con todos sus retos y tentaciones, sin mezclarnos con su perversidad.
Sí es posible tener un testimonio ejemplar ante las personas que nos rodean aun cuando todo a nuestro alrededor esté contaminado.
Sí es posible ser conocido y reconocido por Dios y los hombres como alguien que guarda su vida de los pecados y costumbres de la mayoría.
Sí es posible crecer, y crecer bien, en todos los aspectos, sin manchar nuestras vestiduras de aquello que ofende a Dios.
Que nuestra meta hoy y siempre sea vivir sin mancha de este mundo.
El Señor será glorificado por ello.
Isaí Rodríguez Ruiz