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En su reposo. 11/05/2022. T16. E23.
“No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual”.
‭‭2 Reyes‬ ‭23:25‬

Conversión

En la jerga religiosa usamos la palabra “convertir”, para tratar de explicar el cambio que debe haber en la persona al tener un encuentro con Dios.

Pero en el camino quizá la palabra ha perdido su verdadero significado. La hemos utilizado para señalar un cambio de religión, o un cambio de actitudes.

Invitamos a las personas a “convertirse” sin explicarles en qué consiste aquello que les pedimos que hagan.

Josías es un gran ejemplo de lo que significa convertirse.

Se convirtió a Dios.

Volvió a él, cambió por él y para él. Su preocupación y anhelo era agradarlo, honrarlo, obedecerlo.

Su cambio no está basado en una serie de normas religiosas que cumplimos o dejamos de cumplir. El cambio se fundamenta en tener un encuentro con Dios.

Ninguna persona puede convertirse a Dios sin tener un encuentro con él. Se convertirá en y a muchas otras cosas, pero nunca llegará a ser un verdadero hijo de Dios si no se convierte a él.

No está de más recordar que esta conversión está basada en el conocimiento de la ley de Dios y en su genuino arrepentimiento por los pecados cometidos en la nación.

Como para decir que una verdadera conversión está basada en el reconocimiento del pecado propio y del arrepentimiento sincero por el mal cometido.

“De todo su…”

La expresión a destacar ahora es “todo”, el común denominador del versículo.

La verdadera conversión a Dios nunca es a medias.

Con Dios es todo o nada. Siempre ha sido así y siempre será así. El corazón, el alma, las fuerzas, todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que valgo, todo.

Tiempo, familia, trabajo, amigos, placeres, prioridades, bienes. Dios lo pide todo.

Josías se convirtió a Jehová sin restricciones, sin límites, sin condiciones. Hacerlo a él el centro de la vida, eso es lo que muchos no entienden de lo que significa convertirse.

Algunos se convencen de la verdad de Dios, otros quieren convertirse pero no entregan todo a Dios. Esto nunca será suficiente y tarde o temprano se notará la realidad.

Por último, está el hecho de que esta conversión ha de notarse.

Nadie que diga que se ha convertido a Dios lo hace en secreto. No puede. La naturaleza misma de este tipo de conversión nos impulsa a mostrarle al mundo el encuentro que hemos tenido con Dios.

Josías se convirtió tan profundamente que sus acciones lo demostraron. Limpió a Judá de la idolatría como ningún rey lo había hecho. Consagró a la nación a Dios como ningún otro líder lo había llevado a cabo.

La conversión se tiene que ver en la forma en que renunciamos a todo aquello que ofende a Dios y motivamos a otros a hacer lo mismo.

No nos convirtamos a una religión, mucho menos a una denominación. Convirtamos a Dios.

Volvamos a él, démosle todo de nosotros; y dejemos que el mundo entero sepa que no hay mejor vida que aquella que se vive dándole todo lo que somos a quien ha tenido a bien perdonarnos y ofrecernos vida eterna sin merecerlo.

Isaí Rodríguez Ruiz