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En su reposo. 17/01/2023. T24. E45.

"Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy ligero".

Sal. 45:1

Corazón rebosante

El salmo que nos ocupa expresa el gozo por las bodas del rey.

Describe de manera poética y a la vez profética, la celebración de una boda gloriosa.

La vestimenta, la compañía, la fiesta, la algarabía, el gozo, la victoria, todo es motivo de gratitud y alegría, lo que a su vez lleva a reconocer la grandeza del Dios que concede ese día de placer y felicidad para los desposados y para quienes se alegran con ellos.

De ahí que la expresión del versículo uno revela que tanta dicha ha llenado el corazón hasta rebosar.

Rebosar significa estar a tope, al máximo, no hay forma de estar más lleno que rebosando, un poco más y aquel recipiente, el corazón, desbordaría, salpicaría su felicidad fuera de si mismo.

No hay mayor gozo que cuando alguien se siente pleno, completo, lleno, rebosante.

En el salmo, por las bodas del rey, en la interpretación del cántico, que es mesiánico, por la gloria del Cordero y de su pueblo.

Así, una mirada al futuro glorioso de la iglesia, unidos a Cristo por la eternidad, ha de ser el motivo más grande que llene el corazón de dicha, que nos haga rebosar el alma de adoración, y que provoque que exaltemos la gracia de nuestro bendito Salvador.

Cantamos, hablamos, contamos y proclamamos la felicidad que no cabe en nuestro pecho.

Somos hijos de Dios, redimidos, salvados, rescatados sin merecerlo, y estamos desde ese momento seguros en la vida eterna que nos regala esta salvación.

Vemos con los ojos de la fe aquel día, donde gozaremos los deleites de las fiestas de la boda del Cordero, cuando frente al trono del Eterno seremos introducidos a la gloria que disfruta todo el ejército celestial y que será nuestra habitación por siempre.

Y esta verdad, llena, sacia, da plenitud; y la plenitud provoca gratitud, gozo, paz, seguridad, esperanza; y la esperanza fortalece, empodera, impulsa para ser fiel, para sostenerse aún en la adversidad y para proclamar la grandeza de Dios a las naciones con el objetivo de que más personas disfruten aquel glorioso día.

Que nuestro corazón se llene de esta verdad y que nos sostenga fieles hasta verla convertida en realidad en nuestra vida.

Isaí Rodríguez Ruiz