En su reposo. 19/04/2022. T16. E4.
“Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas”.
2 Reyes 4:38
Cuidado integral
En este pasaje hay por lo menos tres formas de cuidado que se revela en el ministerio de Eliseo.
Tal como otros profetas antes y después de él, Eliseo recorría el país del norte visitando ciudades y pueblos para ministrar a la nación.
Esto nos habla del cuidado que tenía de todo el reino. No esperaba solo a que las personas llegaran hasta él con su necesidad, él se acercaba para poder ser bendición a todos.
Pero cuando la crisis se presentaba, el profeta rompía su círculo de visitas para presentarse en el lugar de la adversidad.
Así lo hizo al viajar hasta Gilgal en medio de una fuerte hambruna y se ocupó de aquellos que estaban bajo su responsabilidad.
La expresión: “y los hijos de los profetas estaban con él”, hace referencia a que estaban bajo su cuidado.
Y es entonces que puede verse de nuevo este cuidado del profeta para quienes se encuentran bajo su cobertura.
Pues es ese sentido de responsabilidad lo que le lleva a ordenar a su criado que prepare alimentos para todos.
En esta ocasión, el cuidado incluyó la atención de las necesidades físicas de sus estudiantes.
La historia no concluye hasta mostrarnos cómo, un error humano, estuvo a punto de convertir aquel momento en una desgracia.
Pero una vez más, el cuidado se hace presente por medio del milagro de la purificación de la comida, evitando así que aquel que cometió el error cargara con el dolor de la muerte de sus compañeros.
Así, no solo cuidó de los profetas sino incluso de corregir el error de una persona.
Cuidado integral, era para Eliseo, cuidar de la nación, cuidar a los que estaban bajo su responsabilidad, y cuidar aún del individuo y ayudarle a corregir sus errores.
El cuidado integral incluye las necesidades espirituales, físicas y emocionales de las personas.
Una gran lección para nuestro tiempo. El cuidado no debe ser solo para cierto grupo de personas o en cierta área de necesidad.
Si hay alguien bajo nuestra responsabilidad, el cuidado debe ser en todas las áreas y de todas las formas posibles.
Eliseo no siempre hizo uso de milagros para cumplir su responsabilidad de cuidado integral, y no siempre la solución al cuidado es solo una oración.
En ocasiones, más de las que imaginamos, el cuidado integral incluye suplir de manera natural la necesidad que se afronta.
Estar ahí, extender la mano, llevar pan a la mesa, abrigo al desamparado, un abrazo al desconsolado. Respuestas físicas que revelan cuidado y atención para aquellos que están atravesando un momento de dificultad.
Por supuesto, cuando sea necesario, Dios mismo intervendrá de manera sobrenatural, como en la multiplicación de los panes de la primicia que nos narra el final de esta historia.
Así que manos a la obra, a cuidar nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestro grupo de personas en el trabajo, la escuela o la congregación.
Cumplamos así nuestro deber, honremos a Dios y él se glorificará en medio de su pueblo.
Isaí Rodríguez Ruiz