En su reposo. 23/12/2021. T11. E6.
“Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas”.
Jueces 6:13
¿Dónde está Dios?
El mal había sobrevenido a la nación como una marea sobre un pequeño barco.
Los madianitas asolaban al pueblo, lo oprimían y le arrebataban la paz y tranquilidad, además de dejarlos sin el alimento al destruir el producto de su esfuerzo en el campo.
Cuando aquel personaje celestial saludó a Gedeón con la expresión: “Jehová está contigo”, la reacción del hijo de Joás no pudo ser más humana: ¿por qué nos pasa esto? ¿Dónde está Dios y todas sus maravillas?
La queja parece justa a no ser porque la historia del capítulo nos revela dos contextos aterradores.
Justo antes de la aparición del Ángel de Jehová Dios envió un profeta para señalar el pecado de la nación: habían abandonado a Dios.
La prueba de la declaración profética estaba en el patio trasero del mismo Gedeón, pues en la propiedad de su padre había altar e imagen de Baal y de Asera, dioses paganos a los que Israel adoraba en franca rebeldía a Jehová.
La historia se repite en nuestros días.
Muchos hoy se quejan de la aparente ausencia de Dios. De que el poder de Dios es solo historia antigua, cosas que pasaban antes pero ahora Dios nos ha abandonado.
Pero la verdad es que el hombre es quien se ha alejado de Dios. Él sigue sentado en su trono. Él sigue haciendo maravillas como la que hizo con la ofrenda que Gedeón presentó al ángel de Jehová sobre una peña en este mismo capítulo.
Dios puede y quiere ser el Dios de esta generación como lo fue de las generaciones anteriores de Gedeón, o como lo fue en el tiempo de nuestros padres o abuelos.
Pero el ser humano le ha dado la espalda. Ha creado y adorado sus propios dioses, y ante el resultado de su rebeldía, la primera reacción es preguntarse: ¿dónde está Dios?
Dios está justo donde la humanidad lo ha dejado, lejos de su vida, y las terribles condiciones que hoy se viven no son otra cosa sino las consecuencias por esta rebeldía.
Aún así, Dios sigue buscándonos y acercándose a su creación. Nos da su palabra para invitarnos a buscarlo, un mensaje como el del profeta anónimo de este capítulo, para darnos la oportunidad de reconocer que nos hemos alejado de él.
Nos invita a destruir nuestros ídolos (físicos y espirituales), a adorarlo solamente a él y que estemos dispuestos a servirle como él lo desea.
Como veremos en el final de esta historia, los resultados serán totalmente diferentes cuando seamos capaces de volvernos a él.
Isaí Rodríguez Ruiz