En su reposo. 21/11/2022. T23. E38.
"¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia".
Job 38:4
¿Dónde estabas tú?
La intervención sobrenatural de Dios en este intenso debate es por si misma una respuesta superior inapelable.
Con aquel torbellino y esa poderosa voz dentro de él, el Señor demuestra antes que nada su existencia, y con ello, su superioridad.
Pero en aquel punto de las ideas expuestas, esto no era suficiente.
Así que Dios se dispone a cuestionar a Job.
Las palabras de Dios, resumidas en esta pregunta: ¿Dónde estabas tú?, revelan el centro de la discusión.
¿Quién eres?, ¿Cuál es tu autoridad?, ¿Dónde está tu derecho a hablar como lo haces?
Todo el libro está lleno de argumentos a favor o en contra, de personas que consideran ser sabios según sus estándares, pero Dios los confronta ahora con la verdadera sabiduría.
¿Qué sabes que te ponga a la altura de poder discutir con Dios?, ¿Eres realmente sabio?, ¿Conoces o entiendes lo que es en verdad la sabiduría?
¿Has vivido lo suficiente como para saber lo que Dios sabe, o como para enseñarle algo a Dios que él desconozca?
Dios confronta a Job y a cada hombre y mujer que han intentado ponerse a su altura.
Ni en tiempo, ni en sabiduría, ni en poder, ni en cosa alguna estamos siquiera a sus talones.
Esta verdad no debería hacernos sentir incómodos en el sentido de ser exhibidos en nuestra inferioridad; sino mas bien, debería inspirarnos a la humildad y al agradecimiento.
Humildad al aceptar la incuestionable verdad. Él es superior a nosotros, y no hay nada de malo en reconocerlo y humillarnos ante un ser tan poderoso, sabio, y mayor a nosotros en todos los sentidos.
Agradecimiento al considerar que, siendo tan superior a nosotros, es él mismo quien se acerca a Job, y se acerca a nosotros para entablar una conversación y una relación con su creación.
Seamos pues prudentes, reconozcamos la grandeza de nuestro Dios y acerquémonos a él confiados en su sabiduría y amor.
Isaí Rodríguez Ruiz