En su reposo. 11/04/2022. T15. E19.
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”.
1 Reyes 19:4
Depresión
Elias es un claro ejemplo de depresión en la Biblia.
Pensamientos negativos se apoderaron de él ante la amenaza de la esposa del rey Acab.
No tuvo la fuerza para enfrentar la amenaza y prefirió huir.
Se alejó de todos al abandonar a su criado e irse al desierto.
Deseaba la muerte como un remedio a sus males.
Se quejó amargamente delante de Dios.
Durmió profundamente (señal de depresión).
Dormir y comer sin otro deseo o propósito generalmente es resultado de una fuerte depresión.
Así que sí, Elias sufrió depresión.
Reconocer esta crisis, y sus efectos sobre quienes la sufren, es sin duda un primer paso que siempre será efectivo.
Después, el ejemplo de Elías sienta un precedente de cómo podemos vencerla.
Su queja ante Dios, es irónicamente un gran paso para remediar la depresión. Desahogar nuestro corazón delante de él traerá siempre una oportunidad de encontrarnos frente a frente con nuestro creador.
Dios escucha y provee lo necesario. Alimento y descanso, pero sobre todo un propósito.
Tener un propósito en la vida siempre nos dará fuerza y ánimo para seguir adelante.
El primer propósito fue llegar al monte Horeb, el segundo llegó después de lo ocurrido en aquel monte.
Un encuentro con Dios, por trillado que parezca o demasiado místico o religioso, sigue siendo el recurso más poderoso que tenemos para vencer la depresión.
Si Dios es capaz de sanar el cuerpo y hasta devolverle la vida a una persona, sin duda alguna es capaz de llegar a lo más profundo de nuestro ser y sanar nuestro corazón.
Este encuentro con Dios ha de mostrar no sólo su poderío estremecedor, sino también la serenidad, la quietud, la paz que otorga su presencia.
Eso es justo lo que toda persona deprimida necesita. Ser rodeado por la presencia sublime del Dios que nos ha creado, nos conoce, y sabe exactamente lo que necesitamos.
Elías encontró paz en la presencia de Dios y la depresión desapareció.
Que este día, un encuentro real, vivo, impactante con la presencia de Dios y la seguridad de su poder y amor, nos lleve a la victoria sobre toda depresión, y nos devuelva el propósito de vida para serle fiel el resto de los años que nos tenga aquí en la tierra, haciendo lo que él nos ha pedido.
Isaí Rodríguez Ruiz