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En su reposo. 29/07/2022. T19. E1.

“Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén”.

‭‭Esdras‬ ‭1:5‬

¡Despierta!

La profecía dada por medio de Jeremías indicaba que serían 70 años de cautiverio los que sufriría la nación por causa de su rebeldía.

Cuando el tiempo se cumplió Dios mismo comenzó a mover los corazones para que se iniciara el regreso a Jerusalén.

La forma en que Dios lo hizo es sumamente atractiva.

La escritura señala que despertó Dios el espíritu de las personas claves.

Primero el del rey Ciro, sin cuya ayuda hubiera sido casi imposible el regreso, pero es Dios quien lo inspira y guía para a su vez animar a la nación a regresar a la tierra prometida.

Después, los líderes de la nación, sacerdotes, jefes de familia y levitas.  Cobraron ánimo ante las palabras del rey, pero Dios mismo los fortaleció para tomar las decisiones que se necesitaban.

Por último, la expresión: “todos aquellos”, puede incluir al pueblo de Judá, quienes pudieron sentir cómo Dios estaba abriendo puertas para regresar y se gozaron en esta posibilidad, poniendo manos a la obra para volver a su heredad.

En todos los casos es Dios quien lo hace. Porque la expresión “despertó Dios”, nos demuestra su verdadera condición sin la ayuda divina: estaban dormidos.

Aletargados, sin fuerzas, sin visión, muy probablemente sin siquiera recordar la profecía, pero el Señor va a ellos, les habla al oído, con firmeza, con seguridad y despierta aquello que se encontraba dormido en sus corazones.

Su espíritu, su disposición, su deseo de regresar, su recuerdo de la tierra Santa, del templo a Jehová. Despierta en ellos el deseo de ver de nuevo la ciudad, de restaurarla, de volverse a Dios y de adorarlo en su santo templo.

Poco a poco, el sueño que los dominaba fue desapareciendo y cobrando fuerza en su interior el fuego de la restauración.

Las cartas de Ciro y el apoyo de aquellos que no fueron pero los bendijeron con recursos, era la muestra palpable de que Dios estaba en el asunto.

¿Cuántas veces nuestro espíritu ha estado dormido con respecto a algo que Dios desea de nosotros?

Hemos perdido el ánimo, la pasión, el fervor, vivimos de la costumbre, de la tradición, hacemos las cosas mecánicamente, por religiosidad, pero nuestro espíritu duerme el sueño del conformismo.

Que venga Dios este día y nos sacuda el espíritu, nos mueva el alma y despierte aquel primer amor, aquellas ganas por honrarle, servirle, adorarle, por congregarnos, por predicar su nombre.

Señor, despiértanos para vivir haciendo tu voluntad.

Isaí Rodríguez Ruiz