En su reposo. 21/06/2022. T18. E4.
“Hizo asimismo diez candeleros de oro según su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda”.
2 Crónicas 4:7
Diez veces más
La obra del templo de Salomón fue sin duda magnífica y muy superior a todo lo que se había visto hasta entonces en el mundo.
Rebasaba por muchos las expectativas que se tenían, y mostró la disposición de ir más allá en el deseo de honrar a Dios.
Un pequeño detalle nos revela esta verdad.
La narración de este capítulo nos muestra que fueron 10 candeleros y 10 mesas las que se hicieron para el interior del lugar santo.
Pero cuando fue hecho el primer templo, el tabernáculo, a Moisés se le ordenó hacer un candelero y una mesa, según nos narra Éxodo 25:23,31.
La Biblia no revela que David o Salomón hayan recibido instrucciones específicas para hacer diez veces más de lo que ya estaba ordenado.
Así que solo podemos pensar que esto fue una decisión tomada por ellos.
Pudieron ser guiados por el Señor para hacerlo así, pero bien pudieron solo pensar en que este templo era más grande que el tabernáculo y necesitaría más candeleros y mesas; o también, fue únicamente el intento de hacer más, mucho más para honrar a Dios.
Según nuestro corazón, nuestro agradecimiento, y nuestra generosidad, todavía podemos hacer más por Dios y por su obra cuando tenemos esta disposición.
Podemos, simplemente por gusto, dar más de lo que se nos ha pedido u ordenado.
También podemos hacer o dar más al observar las necesidades frente a nosotros.
Es posible aprender a desarrollar sensibilidad ante la voz de Dios y ante las necesidades para dejarnos guiar por el Señor y hacer diez veces más por él, por su obra y por el mundo.
Salomón dio lo mejor de sí para la obra del templo, y fue más allá de lo que se había indicado en la ley para el candelero y las mesas.
Que nos distinga la sensibilidad, disposición y generosidad para dar y hacer siempre más, mucho más para Dios.
Isaí Rodríguez Ruiz