En su reposo. 03/12/2022. T24. E7.
"Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días".
Sal. 7:11
Dios airado
¿Puede alguien estar enojado con una persona y aun así amarlo?
Con respecto a Dios, muchos todavía discuten hoy en día si ama o aborrece al pecador, como si fueran conceptos irreconciliables.
Dios es amor, como bien sabemos, pero también es justo.
Dios, por tanto, es capaz de aborrecer nuestro pecado y airarse contra nosotros por causa de su justicia, al mismo tiempo que nos ama de manera inimaginable, al grado de enviar a su propio Hijo para rescatarnos de la condenación a la que su propia justicia nos enviaría.
El problema generalmente consiste en no saber distinguir el equilibrio entre estos dos principios.
Hay un gran número de personas que solo ven al Dios de amor, misericordioso, tierno, comprensivo, tolerante y hasta consentidor de los hombres; dicen que no es capaz de ser malo y enviarnos al infierno, pues al cabo: "Dios es amor".
Por otro lado, muchos se exceden en la importancia que le dan a la ira de Dios, y lo ven permanentemente airado con el mundo, el justiciero de la santidad, y un cazador de pecadores a los cuales enviar presuroso al infierno.
Para muchos es inconcebible la idea de un Dios que nos ama pero que está airado con nosotros; sin embargo, esa es la verdad que emana de la Biblia, y para la naturaleza divina esto no representa ningún conflicto.
Nos ama, pero no dudará en enviarnos al infierno si permanecemos en nuestros pecados, porque su ira no puede ser aplacada por el amor, sino por la justicia, y la justicia demanda castigo, y el castigo demanda sangre, muerte.
Está airado con nosotros, pero su amor le impide quedarse cruzado de brazos mientras nos encaminamos a nuestra propia destrucción; su amor busca la forma de aplacar su ira, su amor lo lleva a la encarnación del HIjo, su amor lo lleva a tomar la cruz, su amor lo lleva a vencer la tumba, a satisfacer su justicia.
Bendito sea el Dios que airado, nos sigue amando y esperando que corramos a él para aplacar su ira con la justificación que Cristo ganó para nosotros en la cruz del Calvario.
Su nombre sea bendito por los siglos.
Isaí Rodríguez Ruiz