Listen

Description

En su reposo. 22/02/2023. T24. E76.

"Tú, temible eres tú; ¿y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?".

Sal. 76:7

Dios temible

La mayoría de las ocasiones que Biblia habla de temor, no se refiere a la sensación de angustia que acompaña al miedo, sino a la actitud reverente que se espera de parte de quienes entran en contacto con la majestuosa presencia de Dios.

Sin embargo, el versículo 7 del salmo 76 no sigue ese tenor.

Al definir a Dios como "temible", el contexto parece señalar miedo, miedo a un Dios que es capaz de airarse, y que en tal estado no hay nadie que pueda librarse de la fuerza de su poder.

Si bien es cierto, generalmente se enseña que: "a Dios no hay que tenerle miedo, sino temor, en sentido de reverencia", la Biblia no niega que Dios sí puede ser temible, sí puede provocar miedo.

En ese sentido, si hay alguien de quien el hombre debe tener miedo, es de Dios, Dios airado.

El tema no es si se debe temer a Dios o no, sino si somos objeto de su ira o no.

Su ira es la que debe preocuparnos, pues si llega a encenderse contra nosotros, no habrá nada que pueda evitar nuestra destrucción.

A Dios no se le debe tener miedo, a menos que seamos el objeto de su ira, pues en ese caso, Dios es temible.

Sí, definitivamente se debe tener miedo de Dios si deja caer su ira sobre nuestra vida.

Él es santo, es perfecto, es puro, es justo, es limpio, y nada que no tenga esas características podrá entrar en su presencia.

Dios es bueno, misericordioso, bondadoso, fiel y piadoso, y agradecemos la forma en que nos lo demuestra cada día.

Pero también es temible. Airado, es juicio, es castigo, es fuego consumidor. Airado es mil veces más temible que la peor tormenta, que todos los fuegos del infierno juntos, que mil terremotos sacudiendo nuestra falsa confianza.

No tengamos miedo de Dios, a menos que hayamos provocado su ira; en cuyo caso, más valdría correr presurosos a su trono, humillados, quebrantados, contritos, rendidos, dependientes solo de su gracia, como ayer, como siempre.

Isaí Rodríguez Ruiz