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En su reposo. 21/12/2021. T11. E4.
“Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él”.
‭‭Jueces‬ ‭4:14‬

Dios va delante

El liderazgo de Débora y la participación de Jael en la victoria de Israel sobre Sísara, destacan por la forma en que Dios revela la presencia y valor de la mujer desde el Antiguo Testamento.

La Biblia nos deja aquí y allá, por todas sus páginas, pequeñas notas donde va dando luz sobre el lugar que la mujer puede y debe ocupar en el pueblo de Dios.

Pero con todo y el gran valor de equidad de esta historia, hay algo que supera esta gran enseñanza.

La victoria no se obtuvo por el ejército que se logró juntar, como tampoco dependió de la presencia del líder de la nación, como tristemente pensaba Barac.

La batalla se ganó por una sola verdad vigente hasta nuestros días.

Cuando Dios ordena que hagamos algo, él va delante de nosotros para asegurar nuestra victoria.

La pregunta, retórica, de este versículo, espera una sola respuesta de Barac: acción. Acción basada en la certeza, seguridad y fe de que efectivamente Dios ya va delante.

Cuánta verdad hay en esta declaración.

Aquello que Dios ya nos ha mandado a hacer, que él desea que realicemos, tiene el sello anticipado de su aprobación y respaldo. La garantía de que al ser algo que está en su corazón él está dispuesto a avanzar delante de nosotros para asegurar nuestra victoria.

Barac todavía tuvo que reunir el ejército y alistarse para la batalla, acampar en el monte Tabor y descender a la batalla, así como perseguir al enemigo hasta no dejar a ninguno.

Pero hay una gran diferencia cuando sabes que todo lo que haces va precedido por la presencia de Dios.

Hoy solo tenemos que cuidar de estar haciendo su voluntad, de vivir bajo la autoridad de su palabra, de entregarnos en cuerpo y alma a obedecer sus preceptos.

Al hacer eso, garantizamos la promesa suya de estar con nosotros, de ir delante de nosotros para que cualquier enemigo que se presente ante nuestras vidas, antes de enfrentarnos tenga que enfrentarlo a él; en cuyo caso la victoria está asegurada, pues así de poderosa es su presencia y su poder.

Que este y todos los días, el Señor vaya delante de su vida y la mía, mostrándonos su poder y gloria en cada victoria que nos otorgue por amor de su nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz