En su reposo. 09/02/2022. T13. E22.
“Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret”.
1 Samuel 22:5
Dirección espiritual
De aquella huida de David de su hogar, al momento de este capítulo, han ocurrido muchos eventos y ha recorrido muchos kilómetros.
Fue a Nob, a Aquis, a la cueva de Adulam y a la Mizpa de Moab. Vagaba sin un rumbo claro, no tenía idea de qué hacer y de cómo hacerlo.
Las cosas iban saliendo poco a poco y solo cubría las necesidades básicas, como el cuidado que tuvo de sus padres.
Tuvo que fingirse loco, habitar en las pésimas condiciones de una cueva y ahora en un lugar fortificado pero de otro reino.
Justo cuando todo parece estar desordenado y sin sentido, aparece en escena un personaje de parte de Dios.
No sabemos de donde vino, si ya se había juntado con David en alguno de los lugares donde estuvo, o llegó apenas. Lo cierto es que este profeta se convirtió en el instrumento que David necesitaba.
Dos detalles llaman poderosamente la atención.
Se le llama profeta, pero la palabra que ofrece no se enmarca en un momento profético; es decir, no hay la famosa expresión: “así dice el Señor”, precediendo al consejo de Gad.
Esto significa que sus palabras eran apreciadas por el simple hecho de ser un profeta de Dios; y que toda palabra que saliera de su boca tendría el peso y la autoridad de un siervo de Dios.
Es así como Gad guía a David a moverse de ese lugar, porque es un profeta y porque esto garantiza que su consejo ha de ser dirigido por Dios mismo para beneficio de su siervo David.
Cuánta responsabilidad para Gad y cuántos beneficios para David.
La autoridad espiritual de Gad es un peso que recae hoy sobre todos aquellos que han sido llamados por el Señor para guiar a otros. Pues sus palabras han de ser siempre estimadas por sus oyentes.
Cuán necesario es que los siervos de Dios de todos los tiempos entiendan que sin necesidad de estar en un púlpito o en un momento espiritual, sus palabras tienen un efecto en quienes los escuchan por el simple hecho de ser personas en autoridad espiritual.
Pero igualmente, qué importante es saber que contamos con la dirección divina. Esta puede darse por el medio sobrenatural que es la Palabra de Dios, pero también por el consejo sabio de quienes tienen autoridad espiritual para guiarnos.
Cuando todo parezca perdido, cuando vamos por la vida sin rumbo, sin saber qué hacer, cubriendo apenas los vacíos que se nos van presentando, haciendo apenas lo justo para sobrevivir, la Palabra de Dios puede ser nuestra guía espiritual y el consejo de hombres y mujeres de Dios puede mostrarnos el camino a seguir.
Seamos sensibles a su voz y obedientes a su palabra.
Isaí Rodríguez Ruiz