En su reposo. 29/11/2022. T24. E3.
"Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba".
Sal. 3:5
Dulces sueños
El subtítulo de este salmo engrandece todavía más la poderosa declaración de nuestro versículo.
El contexto histórico que rodea este cántico es la huida de David y los suyos de la espada de su propio hijo.
¿Quién podría tener paz en medio de tan terrible condición?
¿Cómo podría alguien conciliar el sueño mientras huye de la muerte?
¿De dónde sacar serenidad en medio de la persecución de su propia sangre?
Al amparo de las sombras, el rey huye, pero mientras avanza lentamente hacia el destierro y con la cabeza agachada, ora, escribe, canta, adora.
Por lo que, al llegar al momento de dormir, de manera inimaginable duerme como un bebé.
Y al despuntar el alba, sus ojos se abren, su cuerpo, relajado, siente la paz de una plácida noche de descanso, y entonces reacciona.
En medio de su día más gris, David puede dormir, lo hace con seguridad, confiado, sin temores, sin angustia, sin sobresaltos.
No tiene sentido, pero despierta bien, tranquilo, sin presiones, ¿cómo es posible esto?
"Porque Jehová me sustentaba".
Es todo el argumento de David, y no necesita más. El sustento de Dios es más que suficiente.
Sin importar lo pesado de tu día, las mil batallas que hayas librado en tus actividades cotidianas, puedes experimentar un dulce descanso, un sueño apacible en la certeza de que Dios tiene el control y que él nos guiará a la victoria en todas las luchas que enfrentemos.
El descanso físico es posible aun en el momento más crítico si aprendemos a descansar en Dios.
Dulces sueños en los brazos del más hermoso de los hijos de los hombres, Jesús nuestro bendito Salvador.
Isaí Rodríguez Ruiz