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En su reposo. 10/08/2022. T20. E1.

“Esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado”.

‭‭Nehemías‬ ‭1:6‬

Ejemplo de inclusión

La inclusión, o más bien, la demanda de inclusión está muy en boga en los últimos años.

Todo mundo exige inclusión. Pero el concepto de inclusión está centrado en la exigencia de ser recibidos o aceptados tal y como somos o como queremos ser.

Así, la ideología de género, las filosofías anti familia, la visión egoísta del mundo desde la ventana individual, parece ser la tendencia, y el deseo de cada persona, sin importar los derechos de los demás.

Pero hay una inclusión a la que ni siquiera los más acérrimos defensores de la inclusión han considerado adentrarse, de la cual Nehemías es un poderoso ejemplo.

La inclusión en la clasificación de pecadores.

En un mundo en el que nada es pecado, es curioso que nadie quiera reconocer que es un pecador; ya que todos nos vemos dignos, justos, buenos, o por lo menos, no nos consideramos pecadores.

Sin embargo, Nehemías no solo reconoce el pecado como la razón principal del justo juicio que la nación de Israel recibió con la destrucción de Jerusalén y el destierro, si no que en su oración delante de Dios, él da un paso más allá y se incluye en la lista de pecadores que provoracon tal condición.

Técnicamente hablando, Nehemías no tiene ninguna responsabilidad en aquel juicio divino, ya que él ni siquiera había nacido cuando todos esos hechos ocurrieron.

Nehemías nació en la cautividad, en el transcurso de aquellos 70 años de cautiverio. No tenía nada que ver con la maldad que provocó aquella desgracia, y si lo vemos con detalle, podría decirse incluso que él es víctima de aquella condición, ya que le tocó nacer en el cautiverio.

Pero al presentarse delante de Dios, él se incluye en el pueblo pecador.

"Yo he pecado", ¡vaya inclusión!

Asumir la culpa por lo que otros hicieron, sentir el peso de la responsabilidad de las fallas de otros como si fueran propias, eso si es verdadera inclusión.

Justificar el deseo carnal, egoísta y pasajero, cualquiera lo puede hacer, volvernos a Dios y decir: "yo he pecado", cuando el pecado es ajeno, eso es verdadera inclusión para sentir el dolor, el pecado y el castigo ajeno.

Nehemías pone el ejemplo para dejar de pensar en nosotros mismos, nuestros intereses, nuestros beneficios, nuestros deseos, y pensar en el bien de otros, en lo que los ha llevado a su terrible condición lejos de Dios, a interceder y actuar a su favor, como si el pecado de ellos y su castigo, cayera sobre nosotros mismos.

Concédanos el Señor este espíritu y esta pasión para servir a los demás.

Isaí Rodríguez Ruiz