En su reposo. 02/07/2022. T18. E14.
“Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre”.
2 Crónicas 14:11
El clamor de Asa
Diez años de paz tuvo Asa durante su reinado. Y vaya que los supo aprovechar de la mejor manera.
En primer lugar buscó a Dios e impulsó a la nación a buscarlo también.
Limpió la tierra bajo su reinado de todo rastro de idolatría y el pueblo se consagró a Dios de todo corazón.
El mismo rey reconoció que fue esta decisión la que hizo que Dios les diera aquella maravillosa paz que disfrutaron.
Pero Asa fue todavía más inteligente, pues aprovechó aquella paz para fortalecer sus ciudades y preparar un ejército más poderoso.
Con esto nos demuestra que la paz solo puede ser resultado de estar bien con Dios pues es él quien la otorga en el corazón del hombre.
También es posible aprender que la paz no es un estado de pasividad, sino de preparación.
Crecer, mejorar, superarnos y prepararnos para cuando la adversidad se presente, son responsabilidades que no podemos dejar a un lado cuando todo esté tranquilo a nuestro alrededor.
Así, llegado el momento en que aquella paz fue puesta en peligro, Asa estaba preparado. Preparado con la protección de las ciudades, preparado con el mejor ejército que podía obtener, pero sobre todo preparado con una sólida relación con Dios que le permitió clamar a él con total confianza en el día de su aflicción.
El ejército enemigo lo superaba casi dos contra uno, pero él oró a Dios, “su Dios”, nos dice el pasaje, señalando así la íntima relación que el rey tenía con el Dios de sus padres.
El clamor de Asa nos revela esta relación.
“Para ti no hay diferencia”. Esta frase nos demuestra que Asa conocía a Dios, conocía su poder pero también su misericordia.
“Ayúdanos”. Su clamor es simple. Necesitamos tu ayuda. Tiene la confianza de acercarse a Dios y pedirle ayuda porque sabe que él ha hecho todo en sus manos para agradar a Dios y vivir según sus preceptos.
“Oh Jehová Dios nuestro”. Clama en nombre suyo y de la nación. Es un líder que sabe interceder por su pueblo.
“En ti nos apoyamos”. No en las ciudades fortificadas, no en su ejército, no en sus armas. Su confianza estaba puesta en Dios.
“En tu nombre venimos”. Asa salió al encuentro de su enemigo, no se quedó a esperar, no fue pasivo porque sabía que Dios iba con él a donde quiera que fuera.
“Tú eres nuestro Dios”. Ratifica su fe, su relación, su confianza, su dependencia, pero también su total certeza en que Dios hará algo para ayudarlos.
“No prevalezca contra ti el hombre”. Se atreve a presentar aquella batalla como una batalla no de los etíopes contra los judíos, sino de los etíopes contra Dios.
Solo alguien que sabe lo que es tener una relación con Dios en tiempos de paz tendrá la confianza de clamar a él como Asa lo hizo en tiempos de guerra.
El Señor nos ayude a disfrutar y aprovechar los días de tranquilidad para fortalecer nuestra relación con él; y a saber clamar con el corazón y fe puestos en su poder y misericordia en los días de angustia.
Isaí Rodríguez Ruiz