En su reposo. 21/01/2022. T13. E6.
“Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿A quién subirá desde nosotros?”.
1 Samuel 6:20
El Dios santo
El arca del pacto es motivo de cientos de mitos, algunos incluso llevados a la pantalla grande.
La muerte rondó a los filisteos por siete meses tan sólo por haberla robado y llevado a su territorio.
Peor le fue a los de Bet-semes,quienes siendo del pueblo de Israel, en su gozo por el regreso del arca no midieron su respeto por la misma y la abrieron para mirar su contenido.
Más de 50,000 personas murieron en ese acto.
La conclusión a la que filisteos y betsemitas llegaron es la misma. ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo?
La forma en que Dios castiga a la nación enemiga y al pueblo que recibió el arca nos da una respuesta implícita a esta pregunta.
Dios es santo y su santidad no pasará por alto la rebeldía del corazón del hombre.
Nadie que viva fuera de la santidad de Dios podrá estar cerca de su presencia.
Nadie que se atreva a querer poner a Dios por debajo de otros dioses o de otras prioridades podrá gozar de sus bendiciones.
Nadie que ose hacer lo que Dios ha dicho que no se debe hacer podrá recibir los cuidados y ayuda celestial.
El arca tenía un lugar designado por Dios y nunca debió salir de él. El arca tenía normas establecidas para su traslado en caso necesario y no debió romperse esta regla. El arca tenía reglas sobre quién y cómo podían tocarla.
No cumplir con todas estas leyes es sinónimo de rechazo a la santidad de Dios, y nunca saldrán bien las cosas cuando así nos conducimos.
Esta historia está aquí para recordarnos la santidad de Dios y las consecuencias de ir en contra de ella.
La santidad de Dios no ha menguado en lo absoluto y es necesario que aquellos que le siguen, vivan en la santidad que él demanda de los suyos.
La última pregunta de nuestro versículo es una búsqueda de otro lugar al cual enviar el arca, pero, ¿a donde podrá ir que la santidad de Dios no le afecte?
Esta es una pregunta que todavía podemos hacer hoy. ¿Quién estará dispuesto a vivir de tal forma que el arca (la presencia de Dios) habite en él?
Abramos nuestros corazones, comprometamos nuestras conciencias y vivamos de tal forma que seamos dignos de que la presencia santa del Dios Todopoderoso habite en y con nosotros.
Isaí Rodríguez Ruiz