En su reposo. 07/12/2022. T24. E10.
"El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos".
Sal. 10:4
El malo
¡Qué figura tan despreciable es la de aquel que hace maldad!
El salmista describe detalladamente la vida de aquel que solo piensa en hacer mal; y de todas las características que lo definen, la que destaca sin lugar a dudas es su rechazo de Dios.
No lo reconoce, ni lo acepta en su vida, mucho menos lo busca; es más, desde su óptica, Dios ni siquiera existe o está demasiado ocupado con otros asuntos como para mirar al hombre.
Estas ideas son las que lo llevan a sentirse libre de todo juicio, de toda condena, de todo señalamiento en su contra.
No tiene sentimiento de culpa, porque piensa que nadie ha de juzgarlo, y así es como lleva a cabo sus maldades con aparente impunidad.
El orgullo, la autosatisfacción, la vanidad, y el egocentrismo han convertido al hombre en un ser perverso que niega la existencia de Dios.
Pero David no tiene dudas.
Dios existe, y es juez justo, y con justo juicio ha de traer frente a sí a todos los hombres, incluyendo aquellos que creyeron que nunca serían juzgados por sus malas obras. Ni uno solo quedará impune.
El malo puede jactarse cuanto quiera, puede creer que burla la justicia y escapa del castigo, pero tan cierto como que cada mañana hay un amanecer, es inevitable el castigo divino sobre la maldad.
Dios no está lejos, ni olvida, ni se esconde. En el día del juicio se levantará, dará la recompensa al malo de su propia mano, amparará al huérfano y quebrantará al impío.
Él es Rey, y perseguirá al malo hasta desaparecer todo rastro de maldad de sobre su reino.
Al humilde oirá, y dispondrá su corazón para atender al quebrantado de corazón.
Su justicia brillará en el cielo, y su pureza exterminará todo rastro de impiedad.
Sea su gracia sobre nosotros.y aleje nuestros corazones de la maldad.
Isaí Rodríguez Ruiz