En su reposo. 26/07/2022. T18. E34.
“Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos”.
2 Crónicas 34:19
El poder de la Palabra
La Ley, a la que hace referencia esta historia, es lo que hoy nosotros conocemos como los primeros cinco libros de la Biblia.
El hecho de que se narra que fue “hallado fortuitamente” solo nos lleva a la conclusión de que había sido extraviado, pero también al hecho de que no se habían preocupado por buscarlo.
No estaban buscando el libro, estaban buscando recursos económicos. Se dieron a la tarea de hurgar en todos los rincones de las instalaciones del templo para ver si encontraban algo de oro, plata o bronce que pudieran usar para las reparaciones que necesitaba el templo.
Así que no fue voluntario o intencional, y eso solo puede hacernos concluir que o no sabían o no mostraron interés en conocer este libro sagrado.
Qué triste darse cuenta del poco interés que aún hoy en día existe por la Palabra de Dios.
Biblias, Nuevos Testamentos, y toda serie de materiales donde se expone la Palabra pueden ser encontrados en las gavetas de la cocina, o entre las herramientas, o simplemente olvidadas en algún rincón del hogar.
Pero el poder de este libro no ha cambiado.
Cuando fue leído a oídos de Josías, este tuvo el efecto que siempre tiene cuando se lee con disposición.
Josías se quebrantó, reconociendo el pecado propio y del pueblo y buscando el favor de Dios. Incluso, cuando la palabra profética le fue favorable, no fue esto una excusa para relajarse, sino que con mayor razón se dispuso a buscar a Dios y guiar a la nación a consagrarse a él.
Todavía hoy la Biblia sigue teniendo ese poder. El poder de impactar, constreñir y animar al hombre a reconocer su necesidad de Dios.
Basta tener disposición, deseos sinceros de conocer la voluntad del Señor para que la lectura de la Biblia nos lleve por el camino de su perfecta voluntad para nuestras vidas.
La Biblia nos mostrará aquello que está mal en nosotros y nos llevará a encontrar el camino del perdón y la reconciliación con Dios.
Y esto traerá paz y seguridad a nuestra vida y a nuestra generación.
Hagamos que el poder de la Palabra siga corriendo y cumpliendo su propósito de bendición para todos aquellos que la lean.
Isaí Rodríguez Ruiz