En su reposo. 13/01/2022. T12. E3.
“Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa”.
Rut 3:11
El poder del testimonio
Las instrucciones que Noemí le da a Rut para buscar el favor de Booz y mostrarle su deseo de que él la redima pudieron ser malinterpretadas por aquel varón y por las personas a su alrededor.
Sobre todo porque tendría que ser Rut quien tomara la iniciativa para expresar su deseo. Cosa que en aquel tiempo también podía ser mal visto.
Sin embargo, Rut tenía una gran ventaja para aquel momento. Se había ganado el respeto de propios y extraños.
Su buen testimonio había llegado a oídos de todos. Su imagen ante el pueblo era respetada y valorada.
Así que cuando aparece a los pies de Booz, este reconoce que aún este acto era señal de su bien hacer y de que era una mujer honorable.
De ahí que Booz cuide que nadie se dé cuenta que Rut había pasado la noche en la era, para evitar que se hablara mal de ella, pues desea preservar el buen testimonio de esta virtuosa mujer.
Esta acción, de buscar a Booz con intenciones de redención, realizada por alguien de mal testimonio, hubiera terminado de una manera muy diferente.
El buen testimonio es un poder que se adquiere a base de hechos, no de palabras.
El buen testimonio es un poder que otorgan las personas al expresarse positivamente de alguien. No es buen testimonio aquel que se halaga a sí mismo.
El buen testimonio es un poder que hay que saber generar pero también utilizar sabiamente.
Que como hijos de Dios cada día nos esforcemos por ser hombres y mujeres de buen testimonio ante el mundo.
Que sepamos honrar a Dios con cada acción que realizamos, pues nuestro testimonio es SU testimonio.
Que las personas a nuestro alrededor puedan decir: “toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer/hombre virtuoso (a)”.
Que el Señor sea glorificado.
Isaí Rodríguez Ruiz