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En su reposo. 11/02/2022. T13. E24.
“He aquí han visto hoy tus ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová”.
‭‭1 Samuel‬ ‭24:10‬

El ungido de Jehová

La historia completa de Saúl y David es simple. Saúl fue rechazado por su rebeldía y Dios escogió a David para sustituirlo.

Cuando Saúl se dio cuenta que esta decisión era irrevocable de parte de Dios intentó matar a David para defender su reinado, añadiendo así mayor pecado a su vida.

Pero el momento y la oportunidad no lo tendría Saúl sino David, quien tendría en su mano la vida de Saúl para matarlo.

Es en ese contexto específico que David hace esta famosa declaración de no tocar al ungido de Jehová.

A pesar de toda su maldad, Saúl había sido ungido como rey, y aunque ya había sido desechado por Dios, David sabía que no podía levantar su mano contra él.

Esta era la única forma de mostrar que sería Dios quien haría el cambio y no David por sí mismo.

La expresión de David es muy específica: levantar su mano contra Saúl significa matarlo, y definitivamente David no estaba dispuesto a hacerlo.

Pero eso no significaba que no hiciera ver el error de Saúl a todos, pues al salir de la cueva y exponer la opción que tuvo de matarlo, dejó en evidencia a Saúl y su maldad.

Usar la expresión de David sobre el ungido de Jehová para no juzgar los errores de aquellos que buscan nuestro mal es una mala interpretación del pasaje.

Dios desea que confiemos en él, que esperemos a que él haga justicia y cobre venganza de quienes desean destruirnos.

No levantar nuestra mano contra ellos significa no actuar como ellos, no procurar su mal, ni mucho menos provocarles un daño.

Pero si está en nuestras manos debemos actuar con honorabilidad, con justicia y haciendo ver su falla a quienes nos tratan indignamente.

En toda esta situación la nobleza de David destaca, y su honra al rey Saúl solo engrandece su ejemplo ante el pueblo.

Que ante la crítica, el ataque y la injuria, nuestra actitud sea honorable y ejemplar, señalando con claridad la injusticia en nuestra contra, pero confiando en que el Señor se encargará de todo.

Isaí Rodríguez Ruiz