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En su reposo. 04/02/2022. T13. E18.
“Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl”.
‭‭1 Samuel‬ ‭18:5‬

El valor de la prudencia

La prudencia es la clave de este capítulo y fue sin duda una base para el éxito de David en esta etapa de su vida.

Era prudente para hacer todo lo que Saúl le decía, aunque esto puso su vida en riesgo más de una vez.

Era prudente para atender los asuntos de la guerra que estaban bajo su responsabilidad.

Era prudente aún en su reacción ante las promesas no cumplidas del rey.

Era prudente incluso al ubicar su posición menor dentro del reino.

Era prudente en sus palabras y en sus actos.

Esa prudencia de David trajo como resultado dos cosas que él no buscó pero que siempre llegarán como consecuencia de ser prudentes.

Tuvo el favor del pueblo, al tiempo que tuvo el celo de Saúl.

Habrá personas que sabrán valorar la prudencia y reconocerán la valía de quienes se conducen con ella, al igual que habrá quienes se sientan amenazados por la presencia de personas prudentes.

E incluso en ese tema, la prudencia de David lo mantuvo ecuánime. No perdió el piso ante el elogio, ni se amedrentó ante el rechazo.

La prudencia aún es un valor fundamental para el hijo de Dios. Es urgente que la prudencia se vuelva un recurso para el cristiano en toda su forma de vida.

Saber qué hacer y qué no, qué decir y qué no decir, cuándo, dónde, a quién, por qué.

Por supuesto, el eje sobre el que gira la prudencia de David es el hecho de que Jehová estaba con él, como sigue afirmando este capítulo.

Y sin duda esto será la clave para adquirir prudencia en nuestros tiempos.

Busquemos la comunión con Dios, la intimidad con su presencia nos llevará por el camino de la prudencia para vivir honorablemente bajo los preceptos divinos.

Isaí Rodríguez Ruiz