En su reposo. 07/05/2022. T16. E20.
“Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es buena. Después dijo: Habrá al menos paz y seguridad en mis días”.
2 Reyes 20:19
En mis días
La expresión del rey Ezequías tiene un doble sentido. Por un lado expresa tranquilidad, pero por otro conformismo.
La palabra profética recibida era para lamentarse por lo que vendría en el futuro, pero de alguna manera Ezequías la vio como un consuelo al ser algo que no ocurriría en los días de su reinado.
No que no lo sea, pues el hecho de saber que habrá paz en nuestros días es motivo de gozo y alegría, sin embargo, una visión más completa de la vida necesariamente nos llevará a cuidar del futuro que le espera a las siguientes generaciones.
Los quince años que Dios le regaló a Ezequías después de su enfermedad mortal fueron años de paz y prosperidad.
Qué dicha gozar de esos tiempos y ver el fruto del trabajo de nuestras manos.
Mucho mejor aún si nos rodea la seguridad, la estabilidad y la confianza de saber que Dios ha prometido que todo estará bien en nuestros días.
Pero, ¿y nuestros hijos?, ¿y nuestra descendencia?, ¿y el futuro?
Pensar solo en el presente, aunque es una meta importante e imprescindible, no puede hacerse sin poner la mirada en el futuro.
El presente sienta las bases para las nuevas generaciones, y si la profecía dada por Isaías señalaba el mal que sobrevendría a la nación en los años por venir, una disposición a evitarlo hubiera sido una mejor actitud por parte del rey de Judá.
Sabiendo que nuestras vidas impactarán en los días por venir de nuestra familia, de la iglesia y del mundo, ¿no será mejor luchar por la paz y prosperidad de nuestros días, pero también por preparar a las siguientes generaciones para mantenerse fieles a Dios y que también ellos alcancen estos días de gloria?
Que nos gocemos por lo que Dios nos da hoy, pero que trabajemos para que los que vendrán después de nosotros, conozcan a este Dios vivo y todopoderoso de manera personal y puedan gozar de sus bendiciones; de ser posible, de forma mucho más abundante de lo que hemos disfrutado nosotros.
Isaí Rodríguez Ruiz