Listen

Description

En su reposo. 15/09/2022. T22. E9.

"Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón".

Hechos 9:5

Encuentro con Jesús

El impresionante encuentro de Saulo con Jesús nos deja un ejemplo del encuentro que Dios quiere tener con cada persona.

Un encuentro que nos revele quien es él.

El cristianismo no se trata de reglas, normas, tradiciones, y ni siquiera de valores. Es, por encima de todo eso (que, por supuesto, está presente en nuestras vidas), un encuentro con Jesús.

Conocer a Jesús, no desde la óptica de la historia, y ni siquiera desde la religión, sino desde la grandeza de su gloria.

Saulo tuvo que reconocer que quien le hablaba era Dios mismo, pues le llama "Señor", de una manera divina.

Nuestro encuentro con Dios tiene que ser tal que nos quede claro su gloria, su divinidad, su majestuosidad. Él es Dios y no hay nada que se compare con su grandeza.

Un encuentro que nos revele quien soy yo.

El encuentro con Dios tiene que ser tan impactante, que nos permita ubicarnos en el lugar que nos corresponde ante semejante muestra de su poder.

Saulo, en el suelo, representa la mejor posición que podemos tomar al contemplar la gloria del Dios con el cual tenemos un encuentro.

No debe quedar duda alguna. Es superior, inmensamente superior a nosotros. Somos nada ante él, somos insignificantes delante de su presencia.

Y sin embargo, todavía hay algo más grande que nos debe ayudar a ubicarnos correctamente delante de él.

Este gran y Todopoderoso Dios, ante quien somos tan poca cosa, ha deseado revelarse y tener un encuentro con nosotros.

¡Sí! Su amor lo ha motivado a descender de su trono y venir a buscarnos para entablar una relación con cada ser humano.

Si al compararnos con él, no queda suficientemente clara su grandeza, su disposición para buscarnos debería guiarnos al punto de humildad que nos permita reconocer la indignidad, el inmerecimiento de tal acto de amor por su parte.

No merecemos tener un encuentro con el Creador y Soberano del universo, y sin embargo, es él quien se toma el tiempo de buscarnos.

Esta gran verdad debe llevarnos a la postura de Saulo en el siguiente versículo: ¿Qué quieres que yo haga?

Rendición, sumisión, disposición, entrega absoluta, compromiso.

Tales son los resultados de tener un encuentro con él.

Que un encuentro con Dios marque el resto de nuestras vidas en la tierra, nos dé propósito y nos impulse a una comunión profunda e íntima con el gran Dios que nos ama y anhela encontrarse con nosotros cada día.

Adoremos su bendito Nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz