En su reposo. 01/08/2022. T19. E3.
“Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde”.
Esdras 3:3
Enfrentando el miedo
Todos hemos tenido miedo alguna vez.
El problema no es la sensación de incertidumbre y temor ante las adversidades que vivimos, sino la forma en que afrontamos ese miedo y lo superamos.
Superarlo no significa erradicarlo, sino controlarlo y seguir avanzando aún con el temor sobre nuestras espaldas.
Y es que precisamente ese es el primer paso. Reconocer que el miedo está ahí, no excusarlo, no encubrirlo, no ignorarlo.
El pueblo de Israel tenía miedo de los pueblos vecinos. Su miedo no estaba equivocado y el peligro era latente.
Sea justificado o no, el miedo debe ser reconocido para poder avanzar.
Lo siguiente que puede verse en este pasaje es que el pueblo de Israel llevó a cabo ciertas acciones para enfrentar los riesgos que representaban los pueblos de las tierras.
Y ahí tenemos otra lección de cómo enfrentar los miedos. Con acciones.
Nada lograremos cruzados de brazos. Tenemos que actuar aún con miedo, preocupados, angustiados, pero accionando.
Dos acciones específicas realizó la nación de Israel.
Primero colocaron el altar sobre sus bases. Es decir, lo aseguraron. Lo asentaron firmemente. Lo anclaron para que fuera imposible moverlo.
Hay bases sobre las que debemos sostener nuestras vidas y no podemos ni debemos soltarnos de ellas.
Qué mejor base que una vida de sacrificios y adoración a Dios.
Porque eso fue lo que hizo aquella nación.
Era el altar lo que afianzaron. El altar de adoración, el altar de las ofrendas, el altar de la expiación, el altar de la restauración.
Si hay algo que debemos afianzar en nuestras vidas es la comunión con Dios.
Adorarlo, consagrarnos cada día, expresarle nuestra gratitud y alabanza.
La permanencia, la fidelidad, la constancia a pesar de tener miedo es lo otro que destaca de esta nación.
Tenían miedo, pero aún con miedo afianzaron el altar y continuaron ofreciendo los sacrificios sobre él.
Mañana y tarde, todos los días, sin parar.
Aún con temor pero fieles. Aún con miedo pero confiando en Dios. Aún con incertidumbre pero adorando a nuestro Señor.
Eso es lo que Dios espera de nosotros hoy en día. Que aún con miedo a los problemas o la enfermedad o cualquier situación que nos provoque temor, afiancemos nuestra vida de comunión con él y permanezcamos fieles en actitud de adoración constante.
Esta actitud le dio fuerzas a la nación para los siguientes pasos y comenzaron a reconstruir el templo de Jehová en los siguientes días. Con miedo quizá, pero no dejaron de avanzar.
Solo así podremos obtener fuerzas para seguir adelante, para controlar el miedo y para ver la gloria de Dios sobre nuestras vidas.
Isaí Rodríguez Ruiz