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En su reposo. 25/02/2022. T14. E5.
“Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel”.
‭‭2 Samuel‬ ‭5:12‬

Entender

David estaba empezando a tener éxito en todo lo que hacía.

Unificar la nación, conquistar una importante ciudad, alcanzar el reconocimiento público de otros reinos.

Todo esto ocurría vertiginosamente, y bajo esas condiciones es normal que nos desubiquemos creyendo que todo aquello es resultado de cualidades personales.

Pero David “entendía”. ¿Qué entendía?

Dos cosas nos revela este versículo que entendía David.

Primero él entendía que Dios lo confirmó como rey de Israel.

Todos sus logros, las victorias, la solidez que iba adquiriendo se debían únicamente a la voluntad soberana de Dios.

Qué importante es no perder la perspectiva de que es Dios, siempre ha sido Dios el que nos lleva de victoria en victoria.

Lo segundo que David entendió es que fue Dios quien lo engrandeció.

El reino de David se volvía más grande y fuerte cada día. Era notable a la vista de todos, pero David sabía que esa grandeza provenía directamente de Dios.

Nuestra grandeza, nuestro éxito, todo lo bueno que tenemos o somos, viene de Dios. Él es quien nos ha confirmado y engrandecido.

Pero hay una tercera lección que David aprendió.

Todo esto que David gozaba, la confirmación y grandeza de su reino, Dios no lo hizo por David sino por amor a su pueblo.

Es decir que David era un instrumento en las manos de Dios para bendecir a la nación.

Confirmar y engrandecer al hijo de Isai, era solo un medio para lograr el verdadero objetivo de Dios, que era y es bendecir a todo su pueblo.

Los líderes deben entender esto: La confirmación y grandeza de un liderazgo es únicamente con el propósito de bendecir a los demás.

Cualquier uso del liderazgo fuera de ese propósito, carece del respaldo divino.

David no perdió la perspectiva, no se ensoberbeció ante sus éxitos. Él siempre supo que era Dios quien hacía todo y se dio cuenta que era para bendecir a Israel, no para exaltarse a sí mismo.

Que nuestros éxitos no nos hagan perder el piso. Que siempre reconozcamos que todo proviene de Dios y es únicamente para bendición de su pueblo, del mundo, y para la alabanza de su nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz