En su reposo. 22/08/2022. T20. E11.
"Y Matanías hijo de Micaía, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, el principal, el que empezaba las alabanzas y acción de gracias al tiempo de la oración; Bacbuquías el segundo de entre sus hermanos; y Abda hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún".
Nehemías 11:17
Equilibrio devocional
El desarrollo de la vida devocional es clave para todo cristiano.
Es la base de su fortaleza en medio de la adversidad. Es el sustento de su fe, es la primer defensa contra las luchas espirituales; y es, por encima de todo, la responsabilidad de cada creyente que verdaderamente ama a Jesús.
Pues bien, el devocional debe ser diario y puede ser desarrollado de diferentes formas y con cualquier tipo de métodos, pero siempre debe incluir los elementos primordiales: lectura de la BIbllia, oración y adoración.
El pasaje que nos ocupa revela, casi de manera involuntaria (aunque sin duda Dios tenía toda la intención de que así fuera), un momento devocional dentro del templo que combina dos de estos elementos.
La alabanza y acción de gracias que realizaban los levitas cantores dentro del templo era parte de la gran mayoría de las actividades que se llevaban a cabo, pero nuestro versículo destaca un momento especial donde se entonaban las alabanzas a Dios: el momento de la oración.
Sumergidos en la oración, entregados a la íntima comunión con el Padre, debió ser un remanso espiritual aquella música y voces de fondo exaltando al Creador de los cielos, proclamando su grandeza y externando con hermosas melodías la gratitud del corazón de quienes se presentaban al trono en humilde oración.
Todavía es probable seguir haciendo eso, tanto en el templo como en la vida espiritual de cada día. Y aunque no es una norma obligatoria, sigue siendo un método devocional sublime y profundamente espiritual.
Alabar a Dios con música ha sido y seguirá siendo una pieza fundamental de nuestra vida espiritual, aunque no está de más recordar que se complementan perfectamente pero la adoración a Dios no se da exclusivamente con la música, sino con todo nuestro ser.
También es oportuno señalar que si hemos de utilizar música para adorar a Dios en nuestros tiempos devocionales, esta necesita tener como objetivo principal de sus letras, de sus ritmos y estilos musicales, la devoción, el reposo, la serenidad; y por encima de todo, la letra que se centre en exaltar a Dios, alabarlo y darle gracias por todo lo bueno que ha sido, es y será con nosotros.
Tanto en aquel momento bíblico, como en estos días, la intención es generar un ambiente de recogimiento espiritual que nos permita introducirnos y entregarnos a la profunda, íntima y enriquecedora comunión con el Señor por medio de la oración.
Vayamos pues, usemos las herramientas devocionales a nuestro alcance y fortalezcamos nuestra relación con el Padre de los cielos, él nos espera en la intimidad de su palacio, disfrutemos de la dulce presencia del nuestro amoroso Salvador.
Isaí Rodríguez Ruiz