En su reposo. 07/06/2022. T17. E21.
“Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres”.
1 Crónicas 21:13
Escoge misericordia
Pocas cosas son más difíciles que escoger un castigo adecuado, mucho más si ese castigo es contra uno mismo.
David se vio en el gran dilema de escoger el castigo que Dios le aplicaría por su pecado de soberbia y rebeldía.
Sin embargo, en medio del dilema, David reconoció que había una posibilidad de menguar las consecuencias de su error.
Caer en manos de Dios.
Un Dios justo, santo, celoso, estricto, exigente; un Dios además airado, molesto con David por sus acciones. Un Dios con la espada desenvainada, listo para castigar con dureza el pecado.
Eso significaba y significa todavía caer en manos de Dios. Jamás debemos olvidar que todo esto era y es verdad.
Dios no dará por inocente al culpable.
Pero, además de su santa justicia, Dios es misericordioso, y David lo sabía.
Es a esta misericordia a la que David instintivamente apela al ponerse en las manos de Dios.
Sabe que será castigado, sabe que Dios dejará caer su ira sobre la nación, pero sabe también que es el único que podrá mostrar misericordia para con el pueblo.
David conocía muy bien a Dios, pues eso es en efecto lo que sucedió. El Señor fue movido a misericordia y detuvo al ángel que estaba a punto de atacar a la ciudad de Jerusalén.
Siempre habrá consecuencias por nuestras fallas, pero siempre podremos contar con que estas serán menores si apelamos a la misericordia de Dios.
Por supuesto, para que dicha misericordia sea aplicada es necesario mostrar un sincero y total arrepentimiento del pecado cometido, pues no hay perdón ni piedad para el de duro corazón, ni para el que se deleita en su maldad.
Si hemos pecado, reconozcamos postrados ante el todopoderoso nuestro yerro, depositémonos en sus manos para que haga con nosotros como bien desee; y confiemos, confiemos en su infinita misericordia.
Su misericordia siempre será mejor que cualquier otra cosa.
Isaí Rodríguez Ruiz