En su reposo. 28/01/2022. T13. E12.
“Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros”.
1 Samuel 12:24
Exhortación
Samuel se despide de su liderazgo de manera ejemplar.
A partir de la instalación formal de Saúl como rey, el último juez de Israel tomará una posición al costado.
Su ministerio ha sido largo y fructífero, pero sobre todo, intachable. Desde muy joven ha servido a Dios y al pueblo y nada malo se puede decir de su persona y su servicio.
Esta autoridad moral de Samuel le permite expresar unas palabras de exhortación a todo el pueblo.
Básicamente les demuestra que se han equivocado al pedir un rey. Es notable que Samuel no les dice esto antes sino hasta que ya está instalado el rey que pidieron.
Dios le permitió a la nación lo que pedían pero ahora les demuestra que tal petición era implícitamente un rechazo a Dios mismo.
Hasta ese momento los israelitas no veían así su petición y pensaban que estaba bien lo que habían hecho.
Ahora que Samuel les explica su error y se los demuestra con esa poderosa señal de truenos y lluvia (sobre todo que no era tiempo para ese clima), se dan cuenta de su error.
El respaldo de Dios a sus palabras pidiendo lluvia y truenos, es sin duda otro elemento vital para que su exhortación tenga el efecto necesario.
Qué importante es saber que toda exhortación debe hacerse desde la autoridad moral y el respaldo de Dios.
Cuando la nación reconoce su error, la exhortación final de Samuel no va en sentido de quitar al rey que acaban de instalar, sino en señalar que con jueces o con reyes, la prioridad del pueblo debe ser honrar y obedecer a Dios.
Le recuerda a todos que Dios sigue siendo la máxima autoridad de la nación y quien los bendice y protege mejor que cualquier rey, por lo que harán bien en seguir obedeciendo sus preceptos.
He aquí una doble lección para nosotros:
Que al exhortar a otros, siempre procuremos hacerlo desde la autoridad moral de un testimonio intachable, con el respaldo del Señor y con el sano propósito de guiar a quienes exhortamos hacia Dios.
Que nuestra confianza nunca esté en la fuerza humana o en el liderazgo que Dios permita sobre nosotros, sino en el amor y poder del Señor que nos asegura su bendición al someternos a su reinado.
Que así sea y el Señor sea exaltado en nuestras vidas.
Isaí Rodríguez Ruiz