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En su reposo. 11/11/2022. T23. E30.

"Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba luz, vino la oscuridad".

Job 30:26

Expectativas frustradas

No hay peor mal que aquel que no se espera.

Nunca se está del todo preparado para recibir un mal, pero el peor momento para vivir la oscuridad, es cuando estamos emocionados por la luz que esperamos.

Algo así le ocurrió a Job.

O al menos es la forma en que él intenta describirnos la manera en que los males que cayeron sobre su vida lo tomaron por sorpresa.

Todo estaba bien, todo marchaba de maravilla; quizá en los últimos días todo había sido noticia buena tras otra; por lo que la expectativa era enorme y positiva, y de repente, de la nada, sin siquiera sospecharlo, las calamidades llegaron en cascada.

Lo que debió añadir a las terribles noticias un golpe todavía más mortal en la moral del patriarca.

Y, aunque no hay forma de estar totalmente preparado para esos momentos, la lección de vida de Job puede ayudarnos a preparar el corazón.

No podemos evitar que el mal venga: y mucho menos podemos decidir cuándo caerá sobre nosotros.

Pero sí podemos aceptar que el mal puede llegar en cualquier momento.

Tampoco se trata de desearlo o vivir afanados ante la posibilidad del problema, pero sí de entender que es algo natural en la vida que vengan las dificultades y que pueden llegar en el momento menos previsto.

Esto no evitará que lleguen, pero nos ayudará a no estar tan desprevenidos.

Y aunque el pasaje no señala esta idea, quizá una expectativa mesurada haría bien para no echar las campanas al vuelo antes de tiempo.

Objetivos realistas, alcanzables y medibles son lo ideal a la hora de hacer planes sobre el futuro para no generar expectativas falsas, y el principio detrás de esta verdad será útil en todo lo que nos haga soñar o desear un porvenir exitoso, pues así evitaremos frustraciones al no alcanzar las expectativas originales.

El Señor nos ayude a ser sabios, mesurados, equilibrados y realistas en nuestras expectativas; además de maduros para afrontar con entereza y esperanza los días oscuros que nos deparan en el futuro, sabiendo que Dios siempre estará a nuestro lado.

Isaí Rodríguez Ruiz