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En su reposo. 27/10/2022. T23. E17.

"Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti. Porque ¿quién querría responder por mí?".

Job 17:3

Fianza divina

Job está en uno de sus puntos más críticos. Siente que todo lo que resta para él en la tierra es el día de su muerte.

No hay esperanza. Ni amigos, ni justos, ni sabios, solo el lugar de los muertos lo espera; y con él, el olvido.

El pesimismo del patriarca no es gratis. El dolor lo agobia, la angustia lo cubre cual manto negro, y la zozobra lo aprisiona.

¿Qué pasará con Job tras la muerte?

No hay a quien más acudir.

Todas las instancias se han agotado, han desaparecido.

Ha de presentarse ante el trono del Altísimo, y no tiene a su lado a nadie más.

Entonces clama y pide la protección del Todopoderoso.

Ante la deuda que todo ser humano tiene delante de Dios, el único que puede pagarla es el Señor mismo.

Job ya lo entendía, siglos antes de la llegada del Cordero Mesías.

Solo Dios puede responder por nosotros, solo él puede pagar la fianza por nuestros pecados

Sólo Dios mismo puede satisfacer la justicia que fluye de su naturaleza.

Una visión redentora aparece en la mente de Job.

Dios, ¡redímeme!, ¡justifícame!

Jesús es nuestro fiador, él ha pagado la fianza por nuestros delitos y pecados.

La única y última esperanza de Job sigue siendo la única y última esperanza del pecador.

Corramos a él, arrojémonos a los pies de aquella cruz, y adquiramos de su gracia la fianza que limpie nuestros corazones.

Isaí Rodríguez Ruiz