En su reposo. 03/09/2022. T21. E9.
"Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres".
Ester 9:22
Fiesta
Las victorias que más se disfrutan son aquellas que más se sufre para lograr.
Habían sido días en desasosiego, incertidumbre y temor.
La muerte se mecía sobre cada judío, y no parecía haber camino de esperanza o salvación para la nación.
Lo único que podían esperar era la destrucción, sufrimiento y dolor.
Y de repente, de la nada, sin siquiera haberlo sospechado o imaginado, mucho menos planeado o programado, las cosas comenzaron a girar a su favor.
Se descubre que la reina es judía; el que había planeado la erradicación del pueblo muere, y su lugar lo ocupa un judío; además, sabio y prudente; y ´para colmo de bienes el edicto nuevo les da una esperanza.
Así que el día que antes estaba marcado para ser un día de dolor y muerte, se convirtió en un día de victoria.
Aquella fecha que al pensar en ella les generaba tristeza, ahora traería alegría al corazón.
La suerte echada para que sus enemigos se apoderaran de ellos, ahora solo produjo paz y seguridad a todos los judíos del imperio.
Los pensamientos de luto que los atormentaba conforme se acercaba la fecha, fueron cambiados por un día bueno, placentero y lleno de dicha.
Gozo, felicidad, generosidad, unidad, todo lo que ni siquiera soñaban emergió de la nada por la gracia divina que los protegió del mal y los llevó a un tiempo de victoria sin igual.
Y es que no podía ser para menos, vieron la muerte tan de cerca, que experimentar la salvación los llevó a una explosión de júbilo incomparable.
Solo aquellos que han vivido un momento así, cuando, conscientes del pecado y del castigo eterno que vendría como consecuencia del mismo, encuentran de la nada, un puente de esperanza, una mano salvadora, una cruz que se yergue a su favor.
Cuando somos perdonados, limpiados, salvados, restaurados, sólo entonces podemos dimensionar el gozo de tan espectacular día; y únicamente así es posible entender la dicha que embarga los corazones que se saben rescatados de la muerte y colocados sin merecerlo en la vida que solo Jesucristo puede darnos.
Hemos sido librados de la condenación de muerte que se levantaba sobre nosotros. La sentencia ha sido borrada, el perdón ha llegado, la salvación nos ha alcanzado.
¿Existe acaso mejor razón que esta para hacer fiesta en el corazón?
Isaí Rodríguez Ruiz