Listen

Description

En su reposo. 14/01/2023. T24. E43.

"Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas".

Sal. 43:3

Guía

En medio de la aflicción, cuando el dolor ofusca la mente, nubla la vista, entorpece los sentidos, nos sentimos perdidos, sin rumbo, desorientados.

En esas condiciones, es normal caminar errático, y es por tanto, cuando más necesitamos de alguien que nos guíe.

Un guía nos muestra el camino, nos prepara ante las adversidades que enfrentaremos y nos acompaña hasta llegar a nuestra meta.

David pide que Dios envíe dos elementos para que lo guíen: la luz y la verdad

Luz para el camino, luz que evita las sorpresas en la senda, que ayuda a evitar las piedras de tropiezo, luz que da certeza, tranquilidad para avanzar en cualquier terreno.

Verdad sobre la naturaleza de Dios, su poder, su inquebrantable amor, su superioridad frente a las luchas que enfrentamos. La verdad del evangelio que libera del pecado y alienta el espíritu al saber que Dios sigue cumpliendo las promesas para con sus hijos.

No hay mejores guías. Tomados de estas herramientas, avanzamos sin importar la penetrante oscuridad, o las siempre inestables olas del mar tempestuoso.

No hay senda, por sinuosa que se muestre, que no podamos andar como a plena luz del día.

Y la meta, segura, inequívoca, será solo aquella que nos lleve a la plenitud de Cristo.

A su gloria, a sus moradas, a la intimidad de presencia, a la abundante reserva de gracia que fluye cuando nos adentramos en la comunión de su Espíritu.

Y ahí, la justicia de Dios nos defenderá, su poder será nuestra fuerza, y absortos en su altar, le exaltaremos con gozo y alegría.

Oh bendita luz, gracia divina, ilumina nuestros días grises y llevamos a la paz del Cordero.

Oh gloriosa verdad sublime, no nos sueltes hasta cruzar el umbral del trono de los cielos y habitar por siempre en la presencia del Rey de reyes.

Dios bendito por la eternidad.

Isaí Rodríguez Ruiz