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En su reposo. 23/06/2022. T18. E6.
“Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad”.
‭‭2 Crónicas‬ ‭6:41‬

Habitación

No hay lugar en el cielo y en la tierra que pueda contener a Dios, eso lo tenía muy claro Salomón.

Sin embargo, es Dios mismo quien ordena la construcción del tabernáculo para manifestar su presencia a la nación durante su peregrinar en el desierto; y es el Señor quien ve con buenos ojos el deseo de David de construir casa a su nombre.

Ahora, el hijo de David ha cumplido el deseo del corazón de su padre y hace la oración de este capítulo buscando el agrado de Dios.

El templo no es otra cosa que una construcción hecha con manos de hombres, incapaz de retener a Dios y toda su gloria, pero también es el lugar donde Dios ha escogido manifestarse a su pueblo.

El lugar donde Dios oye a sus hijos, su clamor y petición será siempre tomada en cuenta cuando se hace en el lugar y de la forma que Dios lo ha ordenado, lo cual incluye por supuesto, un corazón humillado ante su majestad.

El templo es el lugar desde donde Dios ve a su pueblo, escudriña y pesa sus corazones, retribuyendo a cada uno según lo que guarda en su interior.

Salomón sabe que Dios está en todas partes, pero entiende también que el templo ha de convertirse en el lugar especial donde Dios “habite” entre su pueblo.

Y es que la idea de habitar es más que simplemente estar.

Una persona puede estar en un lugar físicamente, pero ausente en su mente.

Se puede estar de manera temporal en un lugar, pero la habitación es el lugar permanente donde sabemos que vive una persona.

Es posible estar en muchos lugares, pero solo a nuestro espacio personal llamamos habitación y nos sentimos a gusto en él.

Salomón invita a Dios no solo a estar, sino a habitar en el templo consagrado a su gloria.

Físicamente, los templos son lugares consagrados para que Dios habite en ese lugar y nosotros podamos ir a expresarle nuestro corazón.

Bien haremos en acercarnos a su casa para disfrutar de su presencia de esa manera.

Pero también, cada corazón es un templo donde Dios puede y quiere no solo estar de paso, por un tiempo o con las limitaciones propias de una visita. Él quiere habitar en nosotros.

Congreguemonos constante y fielmente en la casa de Dios para adorarle, para meditar su palabra y para disfrutar de su maravillosa presencia.

Sin olvidar hacer de nuestros corazones un templo donde Dios pueda habitar y disfrutar de nuestra vida diaria como la mejor ofrenda para él.

Isaí Rodríguez Ruiz