Listen

Description

En su reposo. 11/06/2022. T17. E25.
“Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo”.
‭‭1 Crónicas‬ ‭25:8‬

Igualdad

En nuestros tiempos quizá llamaríamos “ministerio de alabanza” a este grupo de familias levitas que fueron seleccionados para servir específicamente en el canto y la música para Dios.

Todos esforzados, todos dedicados para la adoración a Dios, pero no iguales en habilidades, en experiencia y en edades.

Más de alguno podría haber pensado en filtrar los nombres para dejar fuera a quienes no cumpliesen con lo requisitos humanos.

Sin embargo, el pasaje es claro al señalar que las suertes echadas fueron únicamente para el orden en el que servirían en el templo.

Todos tuvieron el mismo derecho de servir en el templo aportando su música y su voz para exaltar a Dios.

“El pequeño con el grande”

El padre y el hijo, el joven y el adulto.

Qué grata experiencia debe ser la creación de equipos de trabajo que sepan incluir personas de todas las edades.

No solo en temas como la música, sino en cualquier otro actividad donde sea necesario formar grupos o ministerios, la presencia de personas jóvenes y mayores dará un sano equilibrio para servir con pasión y sabiduría.

“El maestro y el discípulo”

El experto y el neófito. El experimentado y el novel, el reconocido y el desconocido. El habilidoso y el que necesita esforzarse al triple.

Todos tienen cabida en el equipo de Dios.

En Dios la igualdad no es un teoría, es una realidad que se practica en todas las áreas.

No es algo que aplica solo para la salvación, o como en este caso, para los ministerios musicales, es posible observar en todas las áreas de la vida que Dios trata a todos por igual.

En Dios todos tenemos las mismas oportunidades de servir, de adorar, de acercarnos a él y de ministrar a su pueblo.

Bien haremos en recordar este principio a la hora de considerar a quienes tal vez desde nuestra perspectiva natural no cumplan con los requisitos que humanamente establecemos.

En la vida de servicio de la iglesia, es importante que aprendamos a integrar, involucrar y consolidar la participación de todos los hijos de Dios en el servicio al Señor.

En la música, en la enseñanza, en el liderazgo, en la evangelización, en cualquier ministerio y en cualquier área de la vida, tratemos con igualdad de oportunidad a todos, pues Dios ha hecho así con nosotros.

Si eso hacemos, nuestros equipos de trabajo se verán fortalecidos y el Señor será glorificado.

Isaí Rodríguez Ruiz