En su reposo. 06/06/2022. T17. E20.
“Este hombre injurió a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David”.
1 Crónicas 20:7
Injuria
Ultrajar, dañar, menoscabar. Eso es lo que significa la injuria.
De la lista de gigantes que se mencionan en esta sección destaca este último por la actitud que tomó contra el pueblo de Israel.
Por supuesto que sus injurias traen a la memoria al más famoso de los gigantes de la Biblia, Goliat, quien hacía burla del pueblo de Dios y cuya actitud encendió el celo del joven David que acabó cortándole la cabeza con su propia espada.
Esta vez fue su sobrino, el hijo de su hermano y homónimo de su mejor amigo, Jonatán, quien se hizo cargo de la afrenta que aquel gigante de 24 dedos levantó contra los escogidos de Dios.
Destaca entonces la expresión: “pero lo mató Jonatán”, como diciendo:
“Ah si, el gigante ofendió a los hijos de Dios, pero…. no pasa nada, murió a manos de un soldado del ejército”.
Sus injurias fueron solo eso, no pudo hacer más daño porque fue derrotado.
Sí, era un gigante; y sí, aun entre los gigantes destacaba. Sí, sus injurias pudieron ser fuertes; y sí, pudo lastimar moralmente a quienes lo escucharon, pero su muerte dio por acabada su apariencia de poder y sus palabras ofensivas murieron con él.
Las injurias pueden ser herramientas poderosas para menoscabar el ánimo de alguien. Quizá en alguna ocasión hemos experimentado la afrenta de ser menospreciados o ultrajados por otros, y no ha sido grata la sensación de tal condición.
Pero así como la muerte del gigante acabó con sus injurias, toda palabra corrompida en contra de un hijo de Dios será derribada por la presencia del Señor a nuestro lado.
No importa si son gigantes, si son poderosos o si son más fuertes que nosotros, Dios levantará su poder contra aquellos que injurian a los suyos y nos defenderá por amor de su propio nombre.
Jonatán mató al gigante, y Dios derribará a nuestros enemigos espirituales para llevarnos a un estado de victoria y paz que nos haga descansar en él.
Que esta sea nuestra fe, nuestra confianza y nuestra seguridad ante todo lo que se levante contra los hijos de Dios.
Isaí Rodríguez Ruiz