En su reposo. 10/10/2022. T23. E2.
"Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete".
Job 2:9
Integridad
La integridad es la virtud de ser moralmente completo, sin falta alguna.
La idea de la esposa de Job tiene que ver con esta rara característica del patriarca, quien se mantenía íntegro, completo, sin falta delante de Dios, lo cual sorprendía e irritaba todavía más a su mujer.
Job lo había perdido casi todo; le quedaba un poco de vida, que transcurría entre ceniza y dolor, pero vida al fin; y esto era suficiente para que, perdido todo lo demás o hecho pedazos, Job conservara íntegra su moral, su esperanza en Dios.
Sí, parece algo imposible de lograr desde la perspectiva humana. Solo de imaginarlo se podría creer que no hay forma de replicar el ejemplo del patriarca; y sin embargo, ahí está, todo mundo podría verlo, su esposa, que había disfrutado a su lado de los días buenos, es capaz de notarlo con claridad.
Job mantiene la misma actitud con el tiesto que usa para rascar su cuerpo, que la que tenía cuando se vestía con la ropa más fina de su época.
No ha perdido un solo ápice de integridad.
La frustración de su esposa es más natural, más humana, más entendible. Incluso su odio hacia Dios, que revela lo que siempre ha habido en su corazón en el tiempo de la prosperidad, es algo que no sorprende dado todo lo que han perdido de la noche a la mañana, incluyendo la salud de Job.
Pero la integridad no depende de las circunstancias, la integridad se base en los principios de vida, en la palabra empeñada, en el compromiso de ser, más que de hacer.
La integridad es capaz de sostenerse ante cualquier circunstancia cuando depende de la fe en Dios y no de lo que Dios haga o deje de hacer.
La integridad no se cuartea ni se quiebra, se afirma ante la adversidad.
Es el deseo de Dios que cada uno de sus hijos aprenda a desarrollar la integridad como uno de sus valores fundamentales.
Que aprendamos a estar completos en Dios y no permitir que las circunstancias nos hagan perder el rumbo moral.
Que las influencias negativas reciban nuestro rechazo y sea visible ante propios y extraños, que dependemos de quien es Dios y no de lo que hace a nuestro favor.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz