En su reposo. 17/04/2023. T24. E122.
"Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman".
Sal. 122:6
Jerusalén
La idea de hacer oración por el bienestar de la ciudad de Jerusalén tiene un valor nacionalista, pero también espiritual y simbólico.
En primer lugar nacionalista porque el que escribe este salmo es un israelita.
Ama su país y ama su ciudad, y por supuesto que desea el bien de los suyos.
Pero también entiende, por inspiración del Espíritu Santo, que la ciudad de Jerusalén tienen un valor superior al de una ciudad común, al de una capital de estado, e incluso mayor que cualquier contexto material.
La ciudad y el país que representa, juegan un valor trascendente en la historia del mundo, y en la salvación de la humanidad.
Años después de que fuera escrita esta letra, el mismo Hijo de Dios pisaría las calles de esta ciudad, y a sus afueras moriría en cruento sacrificio por amor del hombre.
Así que el deseo de protección de la ciudad tiene intrínseco el bienestar del mundo entero.
La enorme bendición de ser la tierra que vería la gloria del Mesías, hace de Jerusalén tierra santa, y un lugar que vale la pena preservar y desear su bienestar en todos los sentidos.
Pero es justo al pensar así que nos damos cuenta que la idea de bendición de la ciudad va más allá del nacionalismo, o de una "superioridad espiritual" de aquellas tierras.
Es Dios demostrándonos su deseo de bien para el hombre y revelándonos que incluso para las ciudades donde habitamos puede hacer llegar su bendición cuando hay en ellas hombres y mujeres que interceden a su favor.
Pedir por nuestra ciudad, por nuestro país, es una forma excelente de acercarnos al Señor en oración.
Dios traerá prosperidad, descanso y paz a la ciudad donde se ofrece intercesión por ella.
Oremos por Jerusalén, que Dios cumpla los propósitos que aún están profetizados para ella, pero oremos también por nuestra ciudad para que la gracia de Señor la preserve en su paz.
Isaí Rodríguez Ruiz