En su reposo. 01/03/2022. T14. E8.
“Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo”.
2 Samuel 8:15
Justicia y equidad
Dos contextos pueden notarse en el desarrollo de este capítulo.
El primero es hacia el exterior de Israel.
En ese tema, destaca la expresión: “Y Jehová le dio la victoria a David por dondequiera que fue” (vv. 6,14).
Batallas contra los filisteos, los moabitas, los de Soba, los sirios, los edomitas; y en todos los casos David obtenía la victoria sobre cada uno.
Todo esto se hizo notorio ante las naciones vecinas, de tal forma que algunas de ellas comenzaron a buscar congraciarse con David.
Pero todo ocurría porque Dios era quien le daba la victoria. El rey de Israel lo entendía y lo hacía saber a todo el pueblo. Incluso las mejores partes del botín las entregaba como ofrenda a Jehová.
Y mientras eso ocurría hacia afuera, obteniendo victorias y siendo reconocido y temido por todos, hacia el interior de la nación destacaba su estilo de liderazgo.
Hacía justicia, pero entendía que la justicia no es solo igualdad, sino principalmente es equidad; esto es, se esforzaba para que cada israelita tuviera lo justo de acuerdo a su situación específica.
El pueblo sabía que no solo tenía un líder que era hábil en la guerra, sino que cuidaba de ellos y procuraba ser justo con todos.
Esto es sin duda algo que debe reconocerse en el reinado de David, y un valor incuestionable en la vida de todo hijo de Dios.
Una vida victoriosa y justa, en el ámbito laboral pero también en el seno familiar; en la forma de relacionarnos con el mundo, pero también en nuestro trato con el pueblo de Dios.
En público y en privado, la vida del creyente debe ser una vida que dependa de las victorias que Dios nos dé, pero también un testimonio fiel de su justicia en el trato a los demás.
Que brillemos afuera y que brillemos dentro.
Que los extraños sepan que Dios está con nosotros y no nos dejará sin su ayuda contra quien intenten hacernos daño; pero que los más cercanos conozcan que reflejaremos para ellos el amor y cuidado de Dios con justicia y equidad.
Isaí Rodríguez Ruiz