En su reposo. 03/01/2022. T11. E15.
“Y vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron”.
Jueces 15:11
Justificación carnal
Toda la serie de eventos narrados en este capítulo tienen su base en el deseo humano de retribuir a los demás conforme a sus actos hacia nosotros.
Pero pocos consideramos lo que está en juego cuando esto hacemos.
Los tres mil hombres de Judá que se acercaron hasta la cueva donde moraba Sansón lo cuestionan con algo que, igualmente, la mayoría de aquellos que anhelan su justicia o venganza, no tienen en cuenta: las consecuencias.
Desde el enigma del león hasta la quijada del asno, todo es resultado de una justificación carnal.
Tratar a las personas como ellas nos trataron a nosotros parece algo justo, pero para los estándares de los hijos de Dios eso está muy lejos de nuestros ideales.
No solo por el círculo vicioso en el que se convierte, y por las consecuencias que resultan de estas acciones de ida y vuelta, sino por el terrible daño que provocamos a terceras personas en nuestro revuelo.
Si bien es cierto Dios tenía un propósito en medio de todo este proceso, y sin duda él puede sacar cosas buenas de malas circunstancias provocadas por nuestras actitudes, lo ideal es que como seguidores de Jesús alejemos nuestros corazones de tales posturas.
Nuestros valores no dependen de lo que otros hagan o dejen de hacer. No actuamos en consecuencia de cómo nos tratan, sino que hacemos aquello que el Señor espera de nosotros.
Que este día cuidemos nuestras acciones y evitemos justificaciones a nuestras reacciones negativas, evitando caer en actitudes y obras que deshonren el nombre precioso de nuestro Salvador.
Isaí Rodríguez Ruiz