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En su reposo. 04/12/2021. T10. E14.
“Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho”.
‭‭Josué‬ ‭14:12‬

La fe no tiene edad

45 años habían pasado desde los años “mozos” de Josué y Caleb. Sin embargo, aquellos tiempos de juventud, energía y vigor, no parecían haber terminado para el hijo de Jefone.

Es notable su ánimo, disposición y pasión por cumplir la voluntad de Dios en la conquista de la tierra prometida, pero hay algo que destaca todavía más que su larga juventud.

Es la fe. La fe del joven Caleb, aquel que tenía una visión diferente a todos sus compañeros espías, la fe que se sobrepuso a la devastadora declaración de aquellos que veían la tierra como inconquistable.

Caleb es un hombre de fe. Y la fe no tiene edad. No necesitas ser joven o viejo para adquirirla.

No depende de las circunstancias, ni de las personas a nuestro alrededor. No se basa en ideas, costumbres o tradiciones; mucho menos en cosas tangibles o visibles.

La fe de Caleb ya entendía que podía ver lo que no se ve, solo por creer en Dios y en sus promesas.

Dios dijo que les daría la tierra, y eso fue más que suficiente para él. Anduvo 40 años en el desierto pero nunca dudó de la promesa.

Cuando llegó el tiempo, nadie estaba más listo que Caleb para la batalla. Había esperado 40 años pero su fe jamás menguó. La edad no lo venció, ni el paso de los años lo frustró.

Así nos lo demuestra en esta historia, cuando pasados cinco años de guerras, reclama a Josué el cumplimiento de la promesa que por su fe se le entregó.

Pero no lo hace por cumplir o por ambición. Aún en su solicitud es posible ver que su fe se mantiene intacta.

Él pide aquel monte, el monte de los anaceos, de los gigantes, con la total certeza de que Dios, que le prometió entrar a la tierra prometida, lo acompañará; y por lo tanto, la promesa de que le daría la tierra que él quisiera también se haría realidad frente a aquellos poderosos enemigos.

No. La fe no tiene edad. La fe no depende de ser más joven o más viejo, tampoco tiene género ni estatus.

La fe está al alcance de todos, para hacer realidad la gracia, la salvación y la promesa de vida eterna para todo aquel que cree.

Que la fe en cada corazón se avive este día con la certeza de que tenemos un Dios que sabe cumplir lo que promete.

Isaí Rodríguez Ruiz