En su reposo. 27/03/2023. T24. 104.
"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios".
Sal. 104:24
La obra de Dios
Por el inicio y final de este salmo, parece ser una continuidad del salmo 103.
Tanto en su principio como en su final, hace la misma invitación a su alma a bendecir a Jehová.
La diferencia se encuentra en los argumentos que se utilizan para esta arenga.
Mientras que el salmo 103 lista todos los beneficios personales que nos deben impulsar a exaltar al Señor, este salmo se ocupa de la naturaleza como la muestra visible de su poder y deidad.
Es decir, Debemos alabar a Dios porque él ha creado y sustenta hasta hoy la maravillosa creación que contemplan nuestros ojos.
Animales, montes, valles, mar, sol y luna; la tierra misma y todo lo que existe en ella.
Absolutamente todo ha sido creado por nuestro buen Dios, y subsiste por su voluntad.
En ocasiones damos por sentado aquello que cotidianamente observamos, pero siempre es bueno detenernos a considerar que todo esto fue creado por la poderosa mano del Señor.
Así, aún lo más insignificante de la vida cobrará otra dimensión al recordar que nada existe fuera de la voluntad de Dios.
Con razón el salmista exclama asombrado y lleno de júbilo: !Cuán innumerables son tus obras!".
Con razón los corazones de los hijos de Dios proclaman gozosos la grandeza del Todopoderoso.
Reconocemos su sabiduría, su poder, su gloria, su misericordia; incluso su favor para con nosotros, pues reconocemos que esta tierra y todas sus bellezas fueron creadas para que el hombre pudiera habitar en ella.
Entonces, al comtemplar la perfección de las hojas de los árboles o la inmensidad del universo, tomemos un momento para agradecer al Creador, nuestro Salvador, las maravillas que ha hecho para nuestro beneficio, y publiquemos la grandeza de su majestad y señorío.
Bendito por los siglos.
Isaí Rodríguez Ruiz