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En su reposo. 18/05/2022. T17. E4.
“E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”.
‭‭1 Crónicas‬ ‭4:10‬

La oración de Jabes

La oración de Jabes destaca en este capítulo por ser un dato fuera del contexto del mismo.

Las genealogías siguen desarrollándose en este libro de la Biblia. Tienen un propósito que se aclara conforme avanza la lectura del mismo, pero como se ha señalado antes, en el trayecto se nos comparten verdaderas joyas espirituales.

Eso es esta oración del descendiente de Judá, una verdadera joya de vida espiritual.

Jabes fue el más ilustre de sus hermanos, y ya desde ahí se nos revela cómo incluso el sufrimiento que le acompañó en su nacimiento, fue parte de su formación y lo convirtió en el hombre que llegó a ser.

Su ilustración, igualmente, no parece estar relacionada solamente con sus conocimientos, sabiduría, o fama por sus logros, sino por la forma en que su inteligencia le hacía notar la necesidad de una relación sólida con Dios.

Es así como ser ilustre lo llevó a buscar a Dios y a depender de él.

La oración que se nos comparte en la Biblia, no es elocuente, larga o misteriosa. Es simple, concreta y específica.

Su contexto de conquista de la tierra, y de un mundo idólatra a su alrededor, hacen que esta invocación de Jabes revele su convicción y fe en el Dios de sus padres.

De ahí la poderosa declaración final del versículo: “Y le otorgó Dios lo que pidió”.

Jabes nos enseña que

El sufrimiento puede ser un medio para acercarnos a Dios.

Ser una persona ilustre incluye nuestra confianza y dependencia de Dios.

En cualquier situación que nos encontremos podemos clamar a él.

Debemos ser concretos en aquello que pedimos al Señor.

Podemos confiar que Dios nos dará aquello que necesitamos y que traerá gloria a su nombre.

Busquemos al Señor cada día en sincera y ferviente oración; pero también con una fe sencilla que cree firmemente en su fidelidad y amor.

Que el Señor bendiga y les conceda éxito en todo lo que emprendan.

Que la mano de Dios les acompañe donde quiera que vayan.

Que el Todopoderoso los libre del mal para que no sufran daño.

Que cada oración hecha así, sea contestada por nuestro buen y gran Dios.

Isaí Rodríguez Ruiz