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En su reposo. 11/07/2022. T18. E21.

“Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó en Jerusalén ocho años; y murió sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes”.

‭‭2 Crónicas‬ ‭21:20‬

La peor muerte

Joram tuvo en sus manos la oportunidad de continuar el legado de su padre y abuelo, y seguir fortaleciendo a la nación.

Pero escogió el camino del pecado de su esposa y su suegro, el rey Acab, y con ello sentenció su final y el destino de la nación.

En solo ocho años destruyó gran parte de los logros de sus antepasados y murió de una manera humillante.

Avergonzado por la derrota ante sus enemigos.

Varias naciones que estaban bajo su gobierno se rebelaron y nunca más pudo controlarlas.

Pero todavía fue peor cuando sus enemigos de antaño se levantaron y le propiciaron una terrible derrota, perdiendo riquezas y familia.

Humillado a causa de su enfermedad.

La palabra profetizada por Elías se hizo realidad y al cabo de dos años de sufrir malestares terribles en sus intestinos, estos se le salieron provocando asco y vergüenza en su pueblo.

Pero por si esta forma de morir no fuera suficientemente dolorosa, el repudio de propios y extraños hizo todavía más denigrante su muerte.

Que terrible morir: “sin que lo desearan más”. Esto es, sin ser valorado, aceptado y apreciado.

Su muerte fue un descanso para el pueblo y, aunque nadie lo dijo abiertamente, un gozo para todos, pues había sido un rey sin nada bueno que valorar y recordar de él.

Nuestros actos son la oportunidad de mejorar las cosas y crecer como personas y familias.

Máxime si tenemos la dicha de conocer a Jesús, la vida que nos regala es un medio para dar a conocer su nombre a todo el mundo.

Para que, llegado el día de nuestra partida de este mundo, aquellos que nos conocieron puedan recibir el beneficio del fruto de nuestra trabajo. No solo en lo material, sino en el legado moral y espiritual que dejamos.

Joram, no supo aprovechar su lugar en el mundo y desperdició los dones recibidos, destruyendo su vida y la de quienes lo rodeaban.

El Señor nos dé sabiduría para valorar la vida y dar uso correcto a lo que ha puesto en nuestras manos y no caer en el error de Joram.

Que al morir nuestras recuerdo sea positivo y lleno de fruto para la gloria de Dios.

Isaí Rodríguez Ruiz