En su reposo. 05/08/2022. T19. E7.
“Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión”.
Esdras 7:26
Leyes en equilibrio
La carta del rey Artajerjes a Esdras era un poderoso salvoconducto y un cheque en blanco para que obtuviera todo lo que necesitara para la ministración en el templo de Jehová.
El sacerdote y escriba tiene razón al bendecir a Dios por poner en el corazón del rey esta disposición.
Pero aún en aquel tiempo, y siendo Dios mismo quien guió a este rey a tal generosidad, es posible observar que el Señor no niega ni demerita el gobierno humano y sus leyes.
Porque si Dios tocó el corazón de Artajerjes para apoyar el regreso a Jerusalén, es también Dios quien le permite ver este equilibrio entre el respeto a la ley de Dios y a las leyes humanas.
“La ley de tu Dios, y la ley del rey”.
Las dos deben honrarse y cumplirse.
No es imposible vivir bajo las dos leyes en esta tierra.
Es deber de todo hijo de Dios respetar y honrar la voluntad de Dios expresada en su Palabra, pues para nosotros es ley de vida lo que Dios ordena en las Escrituras sagradas.
Pero es igualmente una responsabilidad cristiana el honrar las leyes que nos rigen como ciudadanos de una nación.
Artajerjes abrió la puerta para que Israel cumpliera la ley de Jehová y les proveyó de todo lo necesario para ello; a cambio, él pide que la ley de su gobierno sea respetada por todos.
Esto es no solo justo sino necesario, pues respetar las instituciones de gobierno que Dios ha establecido es otra forma de honrar su voluntad.
Es probable que algunos objeten esta sujeción a las leyes humanas porque estas puedan estar en contra de la voluntad de Dios. En este caso la misma Escritura nos invita a someternos a la ley que toma prioridad: obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch. 4:19).
Pero mientras no sea así, cumplir con los deberes cívicos, colaborar para el bienestar de la nación, y orar por nuestras autoridades, son principios que deben regir la vida del creyente.
Dios conceda a cada pueblo reyes como Artajerjes que permitan el libre desarrollo de la vida espiritual de la iglesia, pero con reyes así o sin ellos, esforcémonos cada día para cumplir la ley de Dios y la ley del gobierno para ser ciudadanos ejemplares ante el Señor y el mundo.
Así también traemos gloria a Dios.
Isaí Rodríguez Ruiz