En su reposo. 15/02/2023. T24. E70.
"Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas".
Sal. 70:5
Libertador
Los tiempos que vivimos exigen casi respuestas inmediatas o atención automática, y tienen poca tolerancia a la espera.
La expresión de este salmo parece ir en consonancia con esta idea.
Hay un sentido de urgencia en la demanda; sin embargo, un vistazo más detallado nos permitirá observar que, lo que para unos podría ser una exigencia, es en realidad una revelación de fe y dependencia.
La expresión: "apresúrate", no se encuentra en un contexto de exigencia, sino de fe.
El salmista clama a Dios en medio de su angustia, pero jamás revela impaciencia, sino una total confianza en el Dios a quien pide ayuda.
Reconoce a Dios como superior a él, como el único que puede sacarlo de la terrible condición en la que se encuentra, como su libertador.
Admite que sus enemigos son más poderosos y que no tiene fuerzas para derrotarlos; y por lo tanto, se arroja en brazos de Dios para confiar que éste lo librará de la mano de su adversario.
Bajo ese pensamiento, ruega a Dios que se apresure, que demuestre su superioridad, que castigue al malo, y que se glorifique en medio de su pueblo.
Es por eso que también aprovecha el autor del salmo para anticipar la alabanza que Dios recibe por su obra a favor de los suyos.
Admite que Dios es digno de toda adoración y se identifica a si mismo como dependiente total de su poder libertador.
En resumen, el salmo demuestra confianza, sumisión y adoración; entrega y dependencia; pero sobre todo comunión, la comunión de alguien que en su dolor puede expresar lo que siente en su corazón y no teme pedirle a Dios que se apresure, no como exigencia sino como una muestra de confianza en su libertador.
Gloria a Dios por ser nuestro libertador, nuestra ayuda y nuestra esperanza.
Isaí Rodríguez Ruiz