En su reposo. 07/04/2022. T15. E16.
“Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró”.
1 Reyes 16:31
Los caminos de Jeroboam
La expresión “los caminos de Jeroboam”, o su equivalente, se repite por lo menos cinco veces en este capítulo.
La intención del autor parece ser clara. Nos muestra la tremenda influencia del mal ejemplo que sentó el primer rey de Israel y sus terribles efectos sobre los reyes posteriores.
Ni siquiera por el triple cambio en la dinastía de reyes se modificó la senda de la nación.
Los motivos de esta sucesión de traiciones no tienen absolutamente ninguna relación con un intento de reconocer el mal que habían cometido sus antecesores.
Es únicamente la traición por ambición, por poder y gloria. Ninguno de los nuevos reyes hace siquiera el intento por restaurar la comunión con Dios.
Así de poderoso es el mal ejemplo.
Los caminos que decidamos transitar, si nos alejan de Dios, traerán consecuencias sobre las generaciones posteriores; seguirán nuestros pasos, incluso aunque renieguen de nuestra presencia.
Y si se pensaba que no podía ser peor la situación, la llegada al trono se Acab nos demuestra que el ser humano siempre puede rebasar los límites de maldad que creíamos infranqueables.
Tarde o temprano, los caminos de pecado en los que una generación se mueve, no solo eran imitados por su descendencia, sino superados ampliamente por generaciones todavía más perversas de lo que podemos imaginar.
Jeroboam creó dioses falsos con los becerros que construyó y mandó adorar, al mismo tiempo que permitía la libre adoración de los dioses vecinos.
Pero Acab fue mucho más allá. Se casó con una mujer totalmente idólatra, construyó imágenes de por los menos dos de aquellos dioses de las naciones vecinas, y no conforme con eso, los adoró.
Tales son las consecuencias de la influencia de los malos caminos de Jeroboam; y tales serán las consecuencias de los malos caminos en los que ande aquel que se aleje de Dios e influencia con su mal ejemplo a quienes le rodean.
Que el reconocimiento de esta gran verdad inquiete nuestros corazones para cuidar la senda por la que transitamos, pues sin duda alguna esta será seguida por quienes nos ven e imitan.
El Señor nos libre de hacerles caminar por la senda de Jeroboam.
Isaí Rodríguez Ruiz