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En su reposo. 20/06/2022. T18. E3.
“Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo”.
‭‭2 Crónicas‬ ‭3:1‬

Lugar correcto

Hay por lo menos dos razones por las que Salomón edificó el templo en el lugar que lo hizo.

El monte Moriah, el lugar correcto, no lo era por coincidencia o por caprichos humanos; había un propósito para cada detalle desde el corazón de Dios, y era necesario que cada persona cumpliera su rol en este plan perfecto para la salvación del hombre.

El primer motivo es que Dios mismo le reveló ese lugar a David, el padre de Salomón.

David era un hombre sensible a la dirección de Dios y en este caso no fue la excepción. Dios le reveló donde debía construirse el templo y David dejó instrucciones para que así fuera.

Salomón, ya establecido como rey pudo cambiar los planes, pero supo sujetarse a la revelación que su padre había recibido.

Para cualquier circunstancia de la vida, el hombre ha recibido ya la mayor revelación de Dios en su palabra. Bien haremos en seguir sus instrucciones al pie de la letra.

El segundo motivo para construir el templo en ese lugar es que David preparó todo lo necesario de antemano.

Tenía que ser en el monte Moriah, pero dentro del monte, tenía que ser en la era de Ornán el jebuseo.

Propiedad que David, cuando recibió las instrucciones de construir ahí altar a Jehová, compró y comenzó a preparar desde entonces para levantar en ese lugar el templo a Dios.

Así que Salomón sabía que su padre había recibido revelación del cielo para el lugar específico donde debía construirse el templo.

Pero también sabía que su padre había preparado una gran parte de los recursos que se necesitarían para la titánica labor.

Así que no había dudas. La revelación divina y lo recursos estaban ahí, listos. Era tiempo de poner manos a la obra y empezar la construcción.

Hoy, Dios también nos ha provisto, no solo su perfecta revelación en la Biblia, en la cual podemos descansar confiados para guiar cada paso que damos, sino que también nos provee los recursos necesarios para vivir conforme a su voluntad y cumpliendo sus propósitos.

Dios ya ha dicho cómo, cuándo y dónde, no necesitamos mayor revelación que la que ya nos ha sido entregada en su palabra. Es tiempo de obedecerla.

Dios ya ha provisto los recursos con sus promesas y la presencia de su Espíritu Santo a nuestro lado.

Manos a la obra. Es tiempo de construir el templo de Dios en nuestros corazones.

Isaí Rodríguez Ruiz